Luz de farolas
Noche de insomnio en casa, lluvia, luces, sombras... y valor
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Perder la inocencia Noche de insomnio en casa, lluvia, luces, sombras... y valor
Plaza San Martín, aquellas hamacas, el olor a pasto mojado y el apuro por poder subirse y no esperar. La ansiedad comenzaba unas cuadras antes, y la emoción se mezclaba con la alegría, no nos alcanzaban las preocupaciones, no existían los miedos, el mundo se nos abría de modo amigable Uno no preguntaba mucho, sólo...
Ruedan por la pendiente, se camuflan entre la hierba, saltan, se monta uno encima del otro colgándose del árbol de grosellas. Son micos, se columpian en las ramas masticando las pepas ácidas, hacen muecas y se burlan de sí mismos. Disparan, tas, tas, con sus pistolas de palo. Corren hasta el río, nadan, emergen de...
La abuela siempre nos decía que el manto nocturno arropa a las niñas que se van pronto a la cama, y que a las niñas que no se acuestan temprano la noche las castiga con dormir con los ojos abiertos. Como los conejos. Pero como era verano y las horas eran largas, después de cenar...
Los jóvenes recorrieron el bosque casi con apatía. Hacía mucho tiempo que ya nada les llamaba la atención. Las aburridas caminatas sin destino, el habitual canto de los pájaros que perturbaba el amanecer, la lánguida caída de hojas en algún tiempo por venir, las invariables estrellas en el cielo nocturno noche tras noche, el mismo...
Se levantaba temprano. Un mate cocido y a la escuela, esperando la leche con pan, la hora de los cuentos y el recreo para jugar a la pelota. Los partidos eran contra los del otro quinto o contra los más grandes. Joselito jugaba a ser Julián, “la Araña”. Por la tarde, descalzo, iba a la...
Él nació en un ambiente tóxico, donde los ruidos de fuegos artificiales son balazos, donde los niños corren porque están escapando, donde el único lugar seguro trabaja hasta altas horas de la noche y donde se busca experimentar algo distinto consumiendo en exceso. Una tarde, llegó de casualidad a una plaza donde celebraban el cumpleaños...
Una vez cuando era pequeño le prometí a una niña que algún día la llevaría a la Luna, no recuerdo por qué hice esa promesa en particular, pero desde entonces siempre tuve el sueño de ser astronauta para llevarla conmigo. Incluso después de que se alejara de mi vida, seguí persiguiendo ese sueño desesperadamente pensando...
La primera vez que Valeria vio llorar a su padre, tenía ocho años. Era domingo, justo después del almuerzo. Él, siempre erguido y firme como un roble, se derrumbó junto a la ventana, con la mirada perdida. Valeria, aferrando su muñeca favorita, no entendió qué ocurría. Se acercó con cautela. —Papá, ¿estás bien? Él se secó...
Era una pequeña ciudad del pueblo BLUES. Todos los días se escuchaban risas y el canto de los niños resonaban como melodías en el aire. Bertnatb, una niña de ojos brillantes y sonrisa radiante, pasaba sus días explorando los rincones del parque, donde los álamos se mecían suavemente al compás del viento y los pájaros...
Samuel encontró su oso de peluche en el rincón más olvidado del armario. Su oreja estaba descosida y el pelaje gastado en varias partes, pero aún conservaba ese olor familiar, mezcla de polvo y recuerdos. Lo sostuvo entre sus manos, sintiendo la suavidad que tantas noches lo había acompañado, ya fuera en noches de tormenta...
Estamos pasando el finde en la casa del campo, con mamá, papá, tito Faustino y tita Fina. Les gusta venir cuando hace sol porque dicen que se está muy bien y se come mejor, pero yo me aburro mucho. No hay nadie para jugar. Y les gusta pegar tiros. Yo me subo a mi habitación...