SE LLAMABA TOTO
Un cuento imaginario para mayores con alma infantil, para seguir creyendo en la inocencia y en la fantasía y dejarnos llevar por la maravillosa corriente de la imaginación.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Perder la inocencia Un cuento imaginario para mayores con alma infantil, para seguir creyendo en la inocencia y en la fantasía y dejarnos llevar por la maravillosa corriente de la imaginación.
—¿No existe? —pregunta Eva. —¡No! ¿Has visto alguna rata por ahí cargando un saco de euros? Eva escucha a su amiga Laura en el parque mientras se menea el colmillo. Que el Ratoncito Pérez no exista le alivia. Siempre le había dado repelús. Pero lo de los euros… eso sí que le gustaba. —Tampoco he...
Fueron tiempos extraños para Carlitos. Todo el mundo le preguntaba cómo estaba, pero no lo decían en serio. Así que él contestaba “bien”, sin más, aunque no era cierto. ¿Su aflicción? Pati. Pelo rojizo, siempre perfectamente recogido por un coletero azul, a juego con sus gafas. La chica más lista del curso, nadie lo discutía,...
Ilenia se dirige lentamente hacia la ventana. Su habitación está fría, como frío y triste se halla su corazón. Un invierno gélido invade de dolor el universo que habita y su alma. A través de los cristales empañados ve todo a su alrededor. El mundo exterior está ahora demasiado alejado de ella. Aquella estancia es...
Aunque ya no era un bebé, mantenía su fe en las historias de hadas; por eso guardó con cuidado la última pieza de su tesoro dentro de una servilleta de papel y la puso bajo su almohada y, sin reproches, temprano se fue a dormir. Escuchó entredormido unos pasos que se acercaban a su cama,...
Después de algunos años reflexioné en esos dos huecos negros en la pared. Chuecos. Malditos. Uno de ellos conservaba el chazo, aunque estaba demasiado negro ya. Hay muy poco qué decir, lo lamento. Me dormía y amanecía pensando en ellos. Eran parte de mí. No recuerdo cosas claras de mi niñez más que esa sucia pared....
Recuerdo con exactitud el día en que perdí la inocencia, fue el 14 de abril de 1974. Fecha fijada para mi primera comunión. Lo quería mucho a mi abuelo, que era mujeriego, jugador, bebedor, holgazán y algunas otras virtudes, todas ellas castigadas con el fuego de las profundidades, según yo venía enterándome en los últimos meses....
Me encontraba recorriendo los pasillos del supermercado cuando de reojo lo vi. El escalofrió que recorrió mi espalda me petrificó, bajé la mirada al piso e incrédula miré de nuevo. No había nada. Me obligué a mover los pies y continué tomando cosas de los estantes mientras recordaba su nauseabundo olor, tabaco y talco, inolvidable...
No hay palabras, para valorar la inocencia de los niños; pero sí, podemos rescatar, todo lo bello, puro y sin límites que nos muestran, con ese amor verdadero que tienen. Y, a treves de ellos y sus enseñanzas; los mayores, que muchas veces nos olvidamos de volver a ser niños, debemos aprender a cosechar, toda esa pureza maravillosa..
¡A la hora que se escuchan esos truenos artificiosos que auguran el zumbido fulminante de los tiros! Como luciérnagas atómicas estallan por todas partes cuando la noche se ha fundido con ese momento a punto de soñar luego de quedarme dormido. Tarea difícil con mi madre angustiada por la espera de esos truenos artificiosos, como si ya supiera desde el principio de su...
El sol doraba mi rostro esa mañana de domingo. Y hacía que me sintiera dentro de un caleidoscopio cuando cerraba los ojos apuntando en su dirección. Lejos estaba yo de saber que en unas horas algo se introduciría dentro de mí transformándome de forma irremediable, aunque reversible, en un peludo y suave animal de compañía....
Un globo se desliza por el suelo. Lo mueve un viento tormentoso y cálido. Es azul turquesa, casi verde, igual que el lazo que decora la coleta de la niña que lo acaba de ver. Aparenta menos edad de la que tiene. Deja lo que está haciendo y corre hacia él. El viento cada vez sopla...