El ocaso
Infraordinario. Por más que corría, nunca lo alcanzaba. Alzaba la voz por ver si así era capaz de detenerlo, pero cada día se daba maña para ganarme. Yo quería vivir ese instante, atrapar el segundo último en que la oscuridad todo lo cubría. ¡Qué impotencia no poder siquiera contabilizarlo! Tan ocupada estaba en que llegara...