Infierno invernal
¡Ay mamita!, que me pariste, que pujaste, que me trajiste a la vida Juraste darme una vida mejor para la mía, prometiste que nadie me daría brincones fuertes en la cara, mientras que yo, dentro de tu barriguita, sentía como apretujabas la garganta de dolor, de rencor, por cada golpe, por cada palabra de aquel...