La caza de la mariposa negra

La caza de la mariposa negra

Adriana SANCHEZ

03/03/2018

Habían pasado ocho meses desde que su ex le había escrito pidiéndole permiso para saludarla, como si fuera una empresa que otorga o deniega licencias de vacaciones…

Nunca se había enamorado de él y ahora que él se había ido a vivir al mismo vecindario, se encendieron sus alarmas. Ella incubaba una crisálida. Su fuerte intuición le alertaba de una desgracia. Le crecieron unas preciosas alas negras, con las que salió volando en busca de libertad.

El cazador espantaba a cualquier admirador de la mariposa negra. Molesto y humillado por sus colegas que se burlaban de su fracaso, organizó una cacería, envenenando el aire de todo el jardín. Nadie le paró, indiferentes a su crueldad y maldad. Fumigó todo el jardín con un «insecticida muy potente» que mató a la bella mariposa, pero también a todas las bellas flores e insectos, hierbas y plantas. Arrasó con toda la belleza, el encanto y el amor, dejando su alma vacía y oscura. Jamás podría amar, porque el amor no sabe de cadenas sino de alas.

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