¿Aún recuerdas esa última carta? No pude expresar todo lo que siento y solo alcancé una parte de ti, espero poder hacerlo desde más lejos ahora.

Aquella vez dije «Quiero ser tu vida», ahora diré que jamás quise serlo.

Una vez grité «Nunca me dejes», pero en estos momentos pido que me olvides.

En una de mis cartas prometí que volvería, hubiera preferido que no te llegara esa postal.

De las mil cosas que te di, solo recuerda la que más te haga odiarme, preferiría eso a que nunca me logres olvidar.

Agradezco mucho lo feliz que fui a tu lado, pero lo mejor es que lo olvides todo.

Lo mejor de todo es que nunca me recuerdes, o que no me llegues a llorar, porque lo último que pude pedirle a Dios, es que me permita darte una carta más.

Lo que me duele decir es que los rumores son ciertos, morí en la guerra, y me gustaría morir en tu corazón para que puedas ser feliz sin mí. Pero si prefieres recordarme, nunca olvides que quiero verte feliz aunque sea con otro hombre.

Posdata: Quizás perdí la guerra, pero siempre gane la vida al estar a tu lado.

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