Encuentros en la Plaza de la Paja
Violeta El olor a café recién hecho inundaba la casa siempre le gustó amargo. Ya estaba amaneciendo cuando se colocó su vestido naranja. No alcanzaba a explicar por qué cada mañana una razón oculta la llevaba a la plaza. Esa plaza tranquila, esa tranquila plaza. Se sentaba despacio, junto al lector de bronce, no quería...