La Bruja de Debajo de la Cama.
La Bruja de Debajo de la Cama ya no asusta, ni hace nada. Cuando era pequeño se asomaba, despacito, desde los pies de la cama. Y de repente, ¡zas!, la encontraba flotando encima de mi nariz, como si en el aire nadara. Gritando, llamaba a mi madre, y cuando acudía se lo contaba. «Mami, hay...