Posted by Carmen Balmaceda on Wednesday, 24 February 2016

La imagen puede contener: 2 personas, árbol y exteriorCómo olvidar aquel invirno, si después de compartir las naranjas mas dulces y jugosas peladas por esas manos que durante veinticinco años me alimentaron, abrigaron, corrigieron y acariciaron pedí esa foto y accediste brindándome la ultima sonrisa.

En la foto se observa que días atrás habíamos estado haciendo leña para tu fogón junto a quien nos tomaba la foto, el viejo, tú compañero, mi padre, nunca imaginamos que serían los momentos finales, que no habrían más momentos como ese.

Por años mi vida quedó mustia como las hojas de las plantaciones que después de la poda las heladas habían quemado.

Nunca imagine que con tan sólo sesenta y dos años partirías en tu viaje sin retorno, sin despedidas. No hubo preparación para eso, fue inesperado, no sufriste pasaste de un sueño a otro. Cuanto me dolió tu partida madre amada.

En cada rincón de la casa te buscaba y allí estabas, en las tardecitas sentía tu perfume ese que usabas al salir del baño tan suave como como tu piel, envolvía todo el aire circulante.

Nos parecemos mucho, al verme hoy con tu edad me comparo y me dejaste mucho, hoy con mis sesenta y dos años comprendo tus llantos, tus angustias, donde quieras que

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