Algunas familias de hacendados, tienen por costumbre recoger gente necesitada, desamparados, en la noche buena y llevarlos a su mesa familiar.

Un desamparado sin familia tenia varias ventajas. Estaba mas necesitado, y no solo materialmente ya que muchos hablaban solos, olia mejor, menos que una familia entera, comia menos y se iba antes.

Esta es la historia de una de esas familias.

El indigente estaba en un gran salón, a la entrada del casco de estancia, Tenia una camisa blanca sucia, bombacha y alpargatas. A su lado, en un costado, había un gran pesebre viviente hecho por la peonada y grandes animales de yeso completaban el cuadro.

El sonido de una pequeña campanita rebotó en el techo del salón. Apareció un mucamo, y lo acompañó hasta una mesa larga donde esperaba la familia anfitriona, la cual estaba compuesta por el marido, su esposa, la hija, y un perro reblandecido de edad incierta. Había una silla un tanto separada preparada para el. La ocupó en silencio.

El patron de estancia volvio a sonar la campanita y la peonada se formo para recibir los regalos de navidad y dijo :

-Sus paquetes están con sus nombres, tómenlos y vayan a festejar con sus familias. No vuelvan hasta pasado mañana.

El invitado se sentó a la mesa.Comenzó a comer y beber muy despacio. No podía sentir el hambre. Su estomago estaba cerrado por los nervios. Sabia que debía causar buena impresión dado que en ese campo podía tener trabajo, vivir y comer. Casa y comida.

Al dar las doce brindaron. El marido tomo los regalos, su esposa e hija lo siguieron…

El invitado había quedado en la mesa. Frente a si, tenia su regalo. Una botella de ginebra y una bolsa de alimentos con los que se largaría al campo…Inmediatamente comprendió que no tenia lugar en aquel campo como peón, acerco su bagayo, sacó la botella y bebió un largo trago que le quemo adentro. Reprimió una pequeña nausea.

El invitado tomo su regalo y enfiló hacia la puerta. La abrió y la cerró. Solo que no salió. Se escondió detrás de la vaca de yeso. Estiro su mano y saco el facón, regalo de la última familia que lo había conchabado cuando lo echó del campo. Se quitó las Alpargatas, y en patas, silencioso, se acercó por detrás hasta el respaldo del gran sillón del patrón. De un movimiento alcohólico y veloz, la hoja penetró el, llegó a la espalda del patrón, la atrevesó,y,curiosamente, salió tan limpia como había entrado. El patrón cayó hacia adelante, y su sangre comenzó a salir, primero por su boca, y luego por su nariz y su boca. Inmóviles, aterradas las mujeres fueron asesinadas, solo que esta vez el comedor se ensució mucho. El invitado vomitó sobre la alfombra. Tomó el perro, lo metió en el horno y abrió el gas. Cortó en dos una vela de un candelabro, las encendió y se dirigió hacia la puerta principal…

Colgado de una cadenita, sobre la arcada de la puerta, pudo ver un cartelito que decia; NUNCA ENCONTRARAS MEJOR LUGAR QUE EN TU PROPIO HOGAR.


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