Fragmentos de un viaje

Fragmentos de un viaje

8 de marzo

A una semana del viaje, algo ansiosa y muy llena de expectativas, deseando aprovechar este cambio para reafirmarme en mis sueños. No es fácil: conmigo arrastro a quienes amo, y con ellos sus vidas, y con sus vidas sus problemas.

25 de marzo

El día ha llegado. Me cuesta trabajo hallar una palabra que permita hacerse una idea más o menos clara de lo que siento. Siento, sobre todo, que pase lo que pase algo va a cambiar radicalmente en mí. Dejaré que este viaje trace su propio camino. Ganas muy fuertes de mirarme en una realidad otra; de descubrir que el mundo no es solo el que imagino desde mi ventana.

28 de marzo

Tres días en Nueva York. Quienes me rodean no entienden mi asombro. Hasta lo más trivial, hasta lo más nimio, me produce fascinación, una fascinación torpe. Nadie nunca me habló del mundo que ahora descubro, no solo fuera sino sobre todo dentro de mí. Es muy temprano y ya todos en casa están despiertos. Así se vive acá, se da mucho pero también mucho se recibe.

5 de abril

Me resisto a caer en el error ingenuo de pensar que Nueva York como ciudad carece de problemas. Sin embargo, esos problemas son la excepción y no la regla.

9 de abril

Tal vez sea porque ahora todo es nuevo y la luz, como temí, me enceguece. O porque tenía tanta sed de verdadera vida (una vida sin miedo, sin injusticias, sin intolerancia) que ahora soy incapaz de imaginarme viviendo en un lugar diferente a este. No sé; es pronto para tener respuestas. Por ahora, disfruto el sinfín de emociones que me hacen sentir viva, y llena de sueños, y capaz de cosas grandes, de cosas importantes. Sí: ganas de vivir mucho y de no permitir que nada me robe esta mirada pura con la que ahora miro hacia afuera como si mirara, como nunca antes, bien hondo dentro de mí.

13 de abril

Tanta belleza, tantas historias, tantos caminos que ante mí se abren. Imito a los otros en su acelerado ritmo, y en las intersecciones descubro una mirada que me derrumba el suelo. Estoy acá, en este presente, como nunca antes había estado en ninguna parte. Me gusta pensar que José Martí soñó a Cuba desde esta torre, que me prefiguró desde entonces como yo prefiguro ahora al futuro lector.

16 de abril

Sea donde sea que yo esté, rodeada de personas o en la soledad de mis muros, siento y amo y sueño en español. El español es mi lengua pero también es mi casa, mi patria, mi impresión primera del mundo.

19 de abril

Si bien sé que la justicia es una utopía, que la igualdad es una utopía, que la libertad es solo una palabra, últimamente pienso que cuanto puede imaginarse puede también ser cierto, y yo me imagino un mundo mejor en el que veamos al otro con afecto, sabiendo que (más allá de nuestras particularidades) todos compartimos la misma esencia.

24 de abril

Me pesa mi país, me asfixia, me arrastra, lo arrastro. A donde quiera que voy, lo cargo conmigo.

28 de abril

Cinco metros me separan de un atractivo joven en la biblioteca. Podríamos hablar, podríamos enamorarnos, y ser felices, y ser exitosos. Más me resisto a tejer nuevos lazos. Mi soledad es un escudo, una camisa de fuerza. En este momento de mi vida sería incapaz de fingir ser lo que no soy, incapaz de reírme de cosas que no me resulten divertidas, de hablar de temas que me aburran.

2 de mayo. Tarde en Central Park.

El sonido de una trompeta interrumpe mi escritura en el mismo momento en el que un anciano cruza a paso lento frente a mí. La piedra que me sirve a la vez de silla y de mesa, es perfecta en su imperfección. Mentiría al decir que este lugar es un sueño, pero lo parece.

5 de mayo

Bombardeo de capitalismo, por donde se mire. Entro a un supermercado, y son tantas las posibilidades a las que me enfrento, que al final salgo de allí sin comprar nada.

9 de mayo

Día lluvioso en Nueva York. Tras salir de la estación del tren, en Rooselvelt Avenue, y antes de emprender el camino a casa, decido explorar uno de los supermercados del barrio indio. Después de dar muchas vueltas comprobando que compartimos la mayoría de los alimentos (y de las costumbres), hago la fila para pagar. El cajero, un joven que lleva sobre su cabeza un turbante negro y cuyo color de piel es muy similar al mío, sonríe y me dice algo que no entiendo. Se disculpa. Pensó que era de la India. Yo le digo que puede estar tranquilo, que soy de la otra India, de la que Cristóbal Colón “descubrió” cuando llegó a América.

12 de mayo

Algún día (no sé cuándo), en mucho o en poco tiempo, volveré a sentarme en este lugar. Seré otra en mí misma. Soy consciente de la grandeza infinita del universo del que soy un accidente y no un fin. Antes de mí hubieron otros, y después de mí habrán otros, más este momento que vivo, este instante que tan pronto existe como pronto se va, es solo mío.

17 de mayo

Última semana en Nueva York. Visto desde este presente, siendo quien ahora soy, el cambio es evidente. Una ciudad infinita hace infinita la mirada. Hasta una mirada corta y llena de frustraciones como la mía. Acá dejo mi corazón, pero en Colombia están mis entrañas. Todo fluye como un río: todo llega, se va, y luego vuelve…hasta las palabras, que son libertad y son cárcel al mismo tiempo.

24 de mayo

Joven y vieja, de día y de noche, seguiré soñando; dejo un poco de mí en cada persona que conocí, en cada palabra dicha, en cada paso que ahora desaparece, como desaparece el aire.

NUEVA YORK

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