Pan de muerto
Donde las ofrendas yacen… —Vamos viejito, ponte tú abrigo porque ya sabes que cada año llueve —Dice con suma ternura el joven a su abuelo. —Voy hijo —Pronuncia el dulce anciano mientras termina de acomodarse aquel sombrero de palma que siempre lo ha caracterizado. Su nieto no posee recuerdos del abuelito sin él. —Súbete adelante —Dice...