Sale pan, sale vida
El sol apenas comenzaba a asomarse sobre los tejados cuando María, la panadera del pequeño pueblo de San Miguel, encendía el horno. El aire frío de la mañana se llenaba con el aroma dulce y reconfortante del pan recién horneado, despertando lentamente a los habitantes que comenzaban a salir de sus casas. «¡Buenos días, María!...