¿ Quién eres?

¿ Quién eres?

Adriana Camero

25/10/2018

–¿Quién eres?

–¿Para qué deseas saberlo? siempre estaré.

–Tú eres el culpable de mi soledad.

–Dices esto y, lo único que hago es hacer que veas la maldades entre los demás.

–Si, pero tu compañía me dejo sola sin familia y amistades.

–Te hice ver que son falsos e hipócritas, en cambio yo siempre estaré para ti. Estamos mejor así, aislados.

–No entiendes estoy mal. Necesito saber de ellos.

–Llama y después no te quejes cuando te critiquen y te digan que todo lo has hecho mal. Luego me busca para que te aconseje, que no es así.

–¿Qué tengo ahora? Nada, me siento vacía.

– Me tienes a mí, no agradeces todos los éxitos que te di, toda las cosas que tienes, nunca estás conforme siempre quisisteis más y eso fue lo que obtuviste, mi vida entera te la di. Ahora que lo tienes todo, eres mejor que ellos, me dices: que no eres feliz que los extrañas. Ellos no te apoyaron siempre te critican.

–Si es verdad tengo títulos, propiedades, lujos. ¿De qué sirven? “sí estoy sola y vieja”. Mis hijos ya no me visitan, siempre están ocupados.

– Recuerdas cuando ellos querían hablar contigo y siempre estabas ocupada, atendiendo tu celular o computadora a hora ellos están ocupados, ¿Por qué te molesta? si eso lo aprendieron de ti.

–Me gustaría volver él tiempo atrás. (Llora desconsolada).

–Toma el teléfono y llama.

–No. Me da miedo en solo pensar que me rechacen de nuevo.

– Tú decides…

– No me ayudas. (Toma una copa de vino).

Otra noche que te quedas dormida con una botella.

Al día siguiente.

–Hoy no voy a trabajar. Iré a ver a mi hijo. Pero si no voy que harán en la empresa sin mí, mejor lo dejo para otro día.

–Primero lo primero para ti, tus prioridades.

– Sí no soy yo quién trabaje, al final todo esto es para ellos.

Ella ignora que el factor tiempo se está acabando.

–¿Hoy cumples años te llamaron?

–No (llorando). Se olvidaron por completo de mí.

–¿Te acordabas dé ellos cuándo estaban junto a ti?

–Algunas veces.

–Lo perdí todo a mi familia, a él.

–Lo dejaste, recuerda por que no te superaba.

–Ya deja de atormentarme.

–Sí hubiera seguido con él no tendrías nada, recuerdo que quería más, ya nada te hacía feliz.

–Al final ¿quién eres realmente? ya no te recuerdo.

–Soy lo que siempre quisisteis ser, me alimentabas con tus caprichos, ahora soy lo que trabajaste y soñaste toda una vida.

–Me equivoque. Ya no quiero nada de esto.

–¿Y qué vas hacer?

– Déjame vivir lo poco que me queda con mi familia.

–Ellos solo quieren lo que tienes. Vas a perder todo.

–Ya no me importa vete de mi vida.

–No puedo. Yo soy tú.

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