Maletas vacías.

Maletas vacías.

Jose Antonio

29/10/2018

No siempre conseguía lo que quería pero eso ella no lo sabía.El paraguas de la familia la cubrió durante décadas ocultando sus fracasos y construyendo sus éxitos, la única verdad en su vida era la mentira sobre la que se había edificado.

En el hospital, lejos de los lujos de su día a día y sola descubrió que su cuerpo había somatizado tantos años de secretos y mentiras. Sobre sus manos aún seguía el dictamen médico…CÁNCER.

La guerra había comenzado y había perdido la primera batalla, la librada en su interior. No sabía quién era ni de lo que era capaz de conseguir por sí misma. La burbuja que durante años la protegió se había convertido en una bola oscura de acero que le presionaba el corazón y la voluntad.

La habitación del hospital era pequeña y coqueta como ella, sus brillantes cortinas le recordaban a sus azules ojos y la rubia moqueta a su pelo. Allí, lejos de los tentáculos de la familia debía tomar la decisión más importante de su vida, aquellas paredes serían testigo de su decisión.

Sonia era calculadora, a pesar de su inocencia sabía evaluar las situaciones sin importar ahora si en el pasado fueron verdad o mentira. No tenía nada a su nombre salvo un resultado médico; los que hasta ese momento había identificado como amigos se convirtieron en desconocidos en el mismo momento en el que comenzó este viaje.

Sentía un vacío en el corazón que el dinero, los lujos y el poder no habían podido llenar, lo cubrían temporalmente pero al poco volvía a doler. Este viaje debía responder a la pregunta que durante años le había acompañado, ¿Quién soy?

Había cruzado el estado en coche con un puñado de dólares. Se alojaba en un mugroso hostal de carretera hasta que se desmayó.

Despertó en el hospital y lo primero que vio fue el rostro de una simpática enfermera que la miraba fijamente—Sonia, Sonia ¿Cómo te encuentras? —Sus palabras le hicieron recuperar sus últimos recuerdos. Estaba de pie frente al espejo del baño con una carta, era una prueba de paternidad con resultado negativo. Aquella carta fue el comienzo de todo, la liberación de sus mayores temores. Sonia sentía desde pequeña que no pertenecía a esa familia, que algo no iba bien, que el “amor” que le profesaban era condicional. Su cuerpo se desplomó.

—Sonia, llevas aquí 3 días, no hemos podido localizar a nadie de tu familia es como si no existieras—Y así era, Sonia no existía, antes de salir consiguió una identidad nueva.

Lo único cierto era que tenía un cáncer y que éste no sabe de identidades, estatus sociales ni recursos económicos. Un día alguien le dijo que los tumores son ciegos y sordos.

Durante aquel viaje Sonia ganó la batalla contra el cáncer, pero perdió su vida, no hay día que pase sin alegrarse de aquella decisión.

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