Culex erraticus
Tumbado sobre la cama, Manuel Zurbarán se entretuvo leyendo el reverso del prospecto hasta que, coincidiendo con el primer envite sedante de la pastilla, la vio entrar batiendo las alas para endulzar su insomnio con la versión zumbido de Las cuatro estaciones de Vivaldi (1). –Buenas noches, señor. Me llamo Culex y he venido a...