La Jaula
La sonrisa de Juani se borró cuando, entre las cáscaras rotas, descubrió unos diminutos seres de piel rosa, casi traslúcida, y ojos negros abultados, con dos tendones delgados colgando a ambos lados del cuerpo donde deberían estar las alas. Aquellos bichos monstruosos no podían ni tenerse en pie. Se revolcaban unos sobre otros y pedían...