Al fin se decidió por unanimidad dejar al Centro de Física Experimental, (CFE), donde mismo estaba hacía más de veinte años. Todos entendieron que era un innecesario gasto. En la entrada, un pequeño jardín, era lo único novedoso. En el centro una escultura en mármol blanco, que representaba a dos niños de ambos sexos, uno señalando las palabras talladas más arriba y la niña con un dedo en los labios, ordenando atención. Las palabras decían: «Silencio, el último poema puede ser dicho». 

Parecía más un lugar de descanso que el complejo de investigación más importante del mundo. El profesor y director de Cátedra de Física Cuántica, conocido entre los más jóvenes como ATP, siempre decía que un cerebro cansado no generaba nada interesante, y que lo interesante salvaba vidas en muchísimas ocasiones.

Hacía mucho que se había aceptado  la teoría de la Cascada Energética, planteada por ATP. En contra, los representados por una física muy conocida,  la Profesora GOT.

Con el tiempo se fueron relajando las críticas, hasta el punto que solo quedó como argumento, la peligrosidad de dicho proyecto. 

La necesidad de encontrar una energía barata y sin residuos contaminantes, había unificado criterios.  Todos apostaban por una fuerza prácticamente inagotable. A partir de ahí se podrían hacer realidad viejos sueños, como el salir de la prisión que representaba nuestro Sistema Solar, y colonizar nuevos planetas que satisficieran la necesidad de desarrollo actual.  

La colonización de la Luna y posteriormente Marte, se habían llevado cuantiosos recursos. Fue una necesidad reconocer nuestra vulnerabilidad, y por eso se realizó dicha hazaña, motivada, cuando hace unos cincuenta años, una gran roca iba a colisionar con el planeta. Entonces se logró desviar unos milímetros su trayectoria con bastante antelación, lo que hizo que cuando pasó cerca del planeta la desviación de la roca se había multiplicado por unos cuantos miles de km, evitando el impacto con la Tierra.

El Instituto pro-Energía, al que todos llamábamos  El Laboratorio, era el lugar en CFE,  donde con más complejidad, se realizaban los experimentos.  ATP, dirigía desde hacía muchos años, el desarrollo y la investigación de su teoría, la que aseguraba que si se lograba desprender toda la  energía contenida en una materia, se obtendría una colosal fuente inagotable de la misma.  

Los días se sucedían, unos trás de otros, convirtiéndose en años de fracasos y largas esperas.

Una tarde que NAV y yo caminábamos  por la playa, de regreso a la Villa, NAV dijo:

-Desde hace días el profesor ATP no sale de su «Madriguera», lo noto más preocupado que de costumbre. 

-Una sola pieza de este rompecabezas me falta, decía ATP, –Dije yo, — La tengo delante de mis narices y soy incapaz de verla.

Nos despedimos. 

Al otro día desperté a la hora de siempre, tomé una ducha, y fui a encontrarme con NAV. Desayunamos y partimos al laboratorio, como de costumbre en los velocípedos VOM, (Velocidad Obligatoria Mantenida),  para no hacer paradas innecesarias. 

Llegamos, cada cual se dirigió a su zona de trabajo.  Yo me fui directamente al área Z donde ejercía como Especialista en Biología Cuántica,  colaborando con ATP en el proyecto.  Escaso personal podía entrar a la zona Z. ATP era muy estricto en ese aspecto.  

Cuando me disponía ir a mi despacho, sentí un ruido a mis espaldas. Di la vuelta y me encontré con el mismísimo ATP.

-Biólogo, -dijo con cierto tono peyorativo. – ¿Sabe qué es esto?- , señalando la campana que había en el centro del salón como si la viera por primera vez. 

-Una campana de cristal- Iba a continuar explicándole, cuando ATP me interrumpió.

-¿Solo eso?.- La voz zonó más hueca.

-Bueno sé que es una campana del “borosilicato” más resistente que existe.- Parecía no oírme ahora. Continué, – Que lo mantiene casi en el vacío absoluto.  -Me volvió a interrumpir.

 -Nuestro experimento,- dijo remarcando cada palabra,- es muy sofisticado, único, apenas se conocen algunos aspectos de él. Ahora observa aquella superficie rugosa que hay en al centro.

Acerqué mi cara lentamente. Me detuve en un punto extremadamente brillante.

Al principio no entendí, pero fue mi cuerpo quien me avisó con un estremecimiento, que lo que estaba viendo era el descubrimiento más importante de todos los tiempos: «La cascada energética». Infinidades de reacciones sucediendo en millonésimas de segundos, obteniéndose una colosal energía desconocida hasta entonces por el ser humano.

-ME- prosiguió, la velocidad en que se libera esta fuerza es  monstruosa.  Calculó  la Velocidad de Transformación Energética, y me mostró el resultado. Se apoderó de los dos el miedo a lo desconocido. Comenzó a llegar el resto del personal que trabajaba en el laboratorio. Se apreciaba desde fuera una luz que llegaba incluso, más allá de la sala Z.  Se sorprendían al ver que la sala Z,  propiedad absoluta de ATP, estaba con las puertas abiertas de par en par.

ATP, no dijo nada a los “intrusos» que penetraban en sus dominios. Se fue directamente a su despacho, cerró la puerta, se sentó frente a su ordenador y acercó el D (dispositivo olográfico).

Horas después del contacto,  llegó GOT al instituto, serían las 9:00 horas aproximadamente. Había sido llamada por ATP y acudió.

La primera Medida que se tomó fue alejar  los equipos que rodeaban la campana de borosilicato.  

Quedó sola en el salón con la cápsula negra que la cubría.  Poco después en un intento de aminorar el avance de la  reacción, se trajeron imponentes equipos de refrigeración. Se logró llegar a -220º C. Pero nada detuvo al extraño Dios de la Energía. La temperatura volvió a  subir, a 54º C.  Fue lo último que vi en Z. 

-Todo está perdido, musitó GOT a un ATP desconcertado aún.

Nota encontrada encapsulada/coordenadas/  cráter Ptolomaesus/Destruidas todas las ampollas habitadas por aumento  vertical de la temperatura lunar/

Puntúalo

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS