La mecedora de Úrsula
Recuerdo cuando nos mudamos al 3er piso del departamento en calle Arenales, yo habré tenido ocho o nueve años. Desde el ventanal de mi habitación podíamos ver el caserón de enfrente con rejas antiguas, paredes cubiertas de enredaderas y un patio plagado de rosas. Cuando le pregunté al portero del edificio si aún vivía gente ahí, me...