Historias de un maletero lleno
Era un lunes por la mañana cuando Laura, aún con el café sin terminar, subió al coche compartido que había reservado por una aplicación. El conductor, un hombre de unos 50 años con bigote y gorra de camionero, le sonrió amablemente. En el asiento del copiloto había una señora mayor que no paraba de tejer....