Sinestesia
Viernes por la tarde, nos reunimos en la plaza del mercado, cinco desconocidos, rumbo a Cáceres. Conducía Javi, un tipo tranquilo, que parecía que nada en la vida podía alterarlo. Pero la verdadera estrella del viaje fue Carmela, la pasajera del asiento delantero, que desde que subió al coche, llenó el espacio con su chispa...