Palomica
Salí del armario dentro de un coche. Qué contradicción la mía. Fue en mi Ford Fiesta rojo cuando supe por primera vez por qué nunca me había sentido atraída por un chico. No era porque nadie fuera guapo, porque Jaime lo era, y mucho, sino porque a mí me gustaban las mujeres. Pero qué iba...