Las aventuras de Super Perico
Un amo digno de su sirviente
Trigésimo segundo movimiento: Superpoderes
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Entre Super Perico y las niñas habían amarrado e inmovilizado a cuatro de los antisociales. Únicamente Pavel consiguió escapar aprovechando la confusión.
Igual que en las ocasiones anteriores, Mariazinha lloró cuando se llevaron a los secuestradores a prisión. Aunque esta vez, ni siquiera consiguió ocultarse a la vista de los demás.
Cuando por fin arribó el padre de Astrid al lugar del arresto, fue un momento sumamente emotivo. Por fin la familia de la niña volvía a reunirse luego de tan terrible experiencia. Aunque las relaciones de la pequeña con sus parientes se habían deteriorado notablemente, aseguró que cumpliría su promesa de retornar a casa con sus padres.
Chloe estaba furiosa con Mariazinha. Había muchas razones para llorar. Todas lo hicieron, cada una en su momento. Pero lo que en realidad fastidiaba a la falsa miope, era que la niña llorona también se lamentara por los malhechores.
—Ahora sí que estoy furiosa contigo. ¿Cómo se te ocurre llorar por esos secuestradores? ¿Quieres que nos maten?
La niña pidió perdón como siempre. Pero no podía contenerse, se identificaba fácilmente con los sentimientos de los demás. Ante las insistentes críticas, Mariazinha se armó de valor para explicarse:
—Hay un favor que deseo pedirles a todos. He querido decírselos desde hace meses, pero me ha dado vergüenza.
Las palabras le pesaban duramente. En su interior, era cierto que los respetos humanos ataban su lengua. Requirió de unas cuantas jaculatorias para armarse de valor y conseguir finalmente confiar su solicitud.
—Quiero que cada vez que el CPAN arreste a alguien… —se detuvo, pues tenía que respirar para poder proseguir. Entre lágrimas apenas pudo terminar la frase—. Deseo que los vayamos a visitar a prisión.
—No —respondieron Chloe y Astrid, luego de un momento de silencio. Los demás permanecieron a la expectativa.
Pero ya Mariazinha se había forzado a sí misma para comenzar y no se dio por vencida. Solicitó que se decidiera por mayoría. Así se hizo, en las votaciones las niñas quedaron empatadas: Chloe y Astrid en contra; Mariazinha y Melody a favor.
Según la cuenta, decidiría Super Perico:
—Lo correcto en mi opinión es que Astrid, la más perjudicada, debería tomar la decisión. Ese es mi voto —fue la respuesta del ave.
—Entonces está decidido, Astrid está en contra —interrumpió Chloe.
Pero la aludida tenía algo que corregir sobre su supuesto deseo:
—Te equivocas, es verdad que estoy en contra. Pero no es mi decisión.
«Mi decisión es respetar la democracia. Es claro para mí, que Super Perico con su buen corazón votaría porque visitemos a los reos. Solo me ha cedido su voto por cortesía. Siendo así, gana la democracia y visitaremos la cárcel».
El CPAN continuaba con su estrategia de pasar por conserjes de Super Perico, así lo hicieron ante la policía. Le dieron todo el crédito de la investigación a la supermascota. En cuanto a la prensa del día siguiente, difundió un pequeño reportaje no muy diferente a lo publicado para el caso de abigeato: «el arresto fue obra de oficiales de la policía dirigidos por el sargento Joel en coordinación con miembros activos de la CASPA que solicitaron el anonimato».
El sargento le tomó la palabra a las niñas. Como conserjes de superhéroe que decían ser, les pidió que repararan los daños producidos en el altercado.
La investigación preliminar reveló que el terreno pertenecía al municipio. La construcción, pese a su excelente calidad, carecía de ningún registro ni autorización. Así que, aprovechando la coyuntura; el alcalde anunció una próxima toma de posesión del inmueble a favor de su gobierno local una vez se normalizara la situación.
La municipalidad regaló materiales. Mientras, el alcalde intentaría recuperar algunos costos reclamando los seguros con los que la CASPA y el gobierno protegían las acciones de sus integrantes. Una vez entregados los materiales y con la ayuda de Super Perico, las niñas completaron las reparaciones en un solo día.
A la semana siguiente realizaron una visita al santuario de la Virgen Submarina, que en Haram era la peregrinación tradicional para las misiones imposibles y logros extraordinarios. Durante el viaje las niñas estuvieron sumamente tristes por la decisión que habían tomado desde hacía mucho tiempo y ocultaban al buen periquito. Chloe habló en nombre de todas a nuestro héroe:
—Hemos llegado al final de nuestra misión. Ahora debemos separarnos —la niña de anteojos fue directa y cortante.
—¿Por qué? —preguntó Super Perico alarmado.
—Porque no te merecemos. Somos niñas, y lo que haremos en adelante, será jugar a las muñecas. Te desperdiciarás con nosotras. ¿Crees que tu ángel estará satisfecho si solo nos acompañas en nuestros juegos?
—Pero ustedes me ayudaron mucho. Ya no tienen que demostrar nada.
—No me has entendido. No quiero que pierdas el tiempo con cuatro niñas tontas que solo quieren jugar; y se creen muy valientes por encontrar un perico que golpea a los malos en su nombre.
«Me sentiría culpable de que te desperdicies con nosotras. Estoy convencida que mereces algo mejor. Alguien que realmente luche por el bien y la justicia. Ningún niño, ni ninguna niña merece tener una mascota con superpoderes. Es lo que pienso. Retener una mascota así, es una actitud egoísta, vanidosa e infantil.
«Pero Haram necesita héroes; no puede desperdiciarlos en juegos. El mundo te necesita. Sería un pecado que te quedaras con nosotras. Sería como tener diez talentos y enterrarlos en la arena».
—¿De verdad crees que el mundo necesita a un Super Perico? —preguntó el pajarito con orgullo y bastante conmovido.
—Por supuesto… ¿es que no entiendes que Dios reparte sus dones como quiere y de formas extrañas? No puedes enterrar tus habilidades en una casa de muñecas. Sin esos dones que reparte Dios, poco importa si sean grandes o pequeños, estoy completamente convencida que el mundo estaría perdido.
—¡Me quedo! Investigar es muy peligroso, ustedes me necesitan.
—Te propongo un trato.
—¿Cuál trato?
—Mi deseo es que seas nuestra mascota únicamente en el momento que merezcamos tener un compañero como tú. Es decir, serás nuestra mascota cuando realmente estamos investigando algo; o cuando realmente haya peligro. Mientras tanto, quiero que te alejes. Si el CPAN solo se reúne a jugar, no deberás acercarte.
—De acuerdo, pero si alguna de ustedes investiga algo. O intenta resolver problemas como en estos últimos meses. Tendrán que llamarme y aceptar mi ayuda. ¿Tenemos un trato?
—Sí —respondió Chloe en nombre de todas.
Estaban tristes, pero al menos habían llegado a un entendimiento. Super Perico agregó para dejar en claro su posición:
—Yo sí creo en ustedes. Eres tú la que no se considera digna.
—Lo sé, déjame probar. Tal vez menosprecio a mis amigas. Es probable que la chiquilla tonta sea yo, y las demás sean dignas de tus aventuras.
«Tal vez alguna en el futuro, se tome en serio lo de ser policía aficionada; pero por ahora, viviremos una vida normal. Antes menospreciaba a los policías aficionados como unos bárbaros; pero más detestaba al doctor Sancho y su marca de la bestia, como yo le llamo. Supongo que ahora comprendo que los policías aficionados pueden ser más útiles de lo que yo creía.
«Si somos valientes y de verdad nos ponemos a luchar por el bien y la justicia; entonces quédate con nosotras. Pero no quiero quitarle a Haram un héroe para que pierda el tiempo con cuatro niñas inmaduras y tontas».
—De acuerdo, me voy. Pero estoy seguro que solo será cuestión de tiempo para que te demuestres a ti misma, que mereces tener una mascota con superpoderes.
—Ya lo veremos. Si lo único que hace el CPAN es reunirse a jugar para vernos las caras de tontas, como hacíamos antes de conocerte, no te acerques. Búscate alguien que realmente te necesite.
—Será como quieres. Pero en mi opinión ya hiciste suficiente. Esperaré con ansias tu llamada.
Todos se despidieron muy tristes. Aceptaron las condiciones exigidas para cualquier encuentro futuro.
Por sugerencia de Melody, crearon un método para que ellas o cualquier niño que así lo requiriera pudiera mandar una señal de socorro a nuestro héroe. Para tal fin, Super Perico grabó un mensaje para los pajaritos de Egeria. Muchas aves eran sus amigas. Si ponían la grabación en cualquier ventana de la ciudad durante varios días; el CPAN podía estar seguro que el mensaje llegaría con prontitud a nuestro héroe.
Amigo pajarito, este mensaje se encuentra codificado en un idioma ininteligible para los humanos, pero sé que tú lo entenderás. Un ser humano ha reproducido esta grabación durante varios días, y solicita la ayuda de Super Perico. Por favor, pasa con urgencia el aviso al Palacio de los Pericos.
Qué Dios y los ángeles te bendigan por tu generosa ayuda.
Como habían pasado varios meses desde su última visita, nuestro héroe decidió volver de paseo al Palacio de los Pericos. Confiaba en el fondo de su corazón que no habría de esperar mucho tiempo para recibir la llamada de ayuda que tanto anhelaba.
Luego de despedirse, comenzó su vuelo de retorno. En un santiamén había atravesado más allá de las montañas y bosques de Egeria.
Cuando estaba todavía en el aire, repentinamente sintió una confusión en su interior. Era feliz, porque reconoció que el ángel de las bandadas estaba tratando de comunicarse con él. Se encontraba nuevamente en una visión similar a la que había tenido antes; cuando estuvo en peligro.
Avanzaba flotando en el aire, aunque no sabía en cual dirección. Simplemente, volaba y volaba en línea recta. Durante el trance tenía la sensación de no llevar ningún rumbo.
En medio de una nube luminosa y completamente blanca, escuchó nuevamente la voz del ángel de su bandada:
—Hay una consulta que quiero hacerte —dijo la voz.
Super Perico irradiaba felicidad. Producto de su último encuentro con el espíritu temía que lo volviera a regañar. Sin embargo, en esta ocasión el tono del ángel era cordial y gentil para con el buen pajarillo:
—Estamos buscando un ser humano para darle superpoderes. Esta es mi pregunta: ¿Qué poder crees que le pensamos dar, como lo pensamos elegir, y por qué?
Ante la consulta, la avecilla se sintió muy contenta. Por alguna extraña razón que no comprendía bien, sintió que la respuesta estaba desde hace mucho en su corazón. Creyó captar inmediatamente el verdadero objetivo del espíritu:
—El poder que le piensan dar: es el poder de aconsejar y ser obedecido por una mascota con superpoderes.
«Para elegirlo se le dio instrucciones a esa torpe mascota para que buscara a una buena persona que aceptara el encargo.
«El porqué de ese encargo: es ayudarle a entender la verdadera razón de porqué hace las cosas. El objetivo: es ayudarle a comprender que ningún pajarillo caerá a tierra sino es por voluntad de Dios —al decir estas últimas palabras Super Perico quedó completamente mudo de la emoción, algo había ocurrido en su interior que le revelaba una maravillosa pero terrible verdad».
—¡Me alegra que por fin lo hayas entendido! Y tienes razón —el espíritu se puso a reír muy contento, como si hablara de alguna celebración. Pero, en realidad, se trataba de algo mucho más siniestro—. Cuando sentías como unos tubos de aire frío atravesando tu cuerpo… Efectivamente, eran las balas de los secuestradores. Te aclaro, porque probablemente tengas la duda. Espero que no te moleste que no haya traído conmigo ningún manual de tus poderes.
—¡Doy gracias a Dios y a los ángeles de las bandadas por haberme salvado la vida!
Super Perico rebosaba de agradecimiento y felicidad. Entendía que Dios y los ángeles le habían salvado la vida, probablemente en varias ocasiones. Ya había elegido al nuevo ser humano con superpoderes. Aunque esa persona había rechazado la elección. ¿A quién le importa un sí o un no? Al fin de cuentas, el elegido será el que salga a trabajar la viña.
Al arribar al Palacio de los Pericos fue recibido con gran entusiasmo por su madre y sus amigos. Les contó muy feliz sus experiencias, aunque exageró un poquitín según su costumbre. Aprovechaba la licencia que siempre solicitaba a sus oyentes para autorizar una versión épica de los hechos.
Además, invitó a varios periquitos a colaborar en sus futuras aventuras:
—No —fue la respuesta general.
En esta ocasión, no le importunó la negativa en absoluto. En Egeria, los buenos pajarillos y animalitos no habían dudado en colaborar en el momento definitivo cuando les explicó la situación con todos los detalles.
Sabía que los periquitos del palacio también ayudaban cuando era realmente necesario. Se sentía muy seguro de su buena voluntad, era solo cuestión de esperar una buena razón.
Su madre aprovechó para interrogarlo en privado. Luego de la separación, tenía mucho de qué hablar con su hijo:
—No entiendo tus historias. ¿Te hacen daño las balas de los cazadores, sí o no? —preguntó su madre.
—Creo que no lo sé… Esto de los superpoderes es muy confuso —respondió Super Perico con sinceridad.
—¿Qué fue lo mejor que encontraste en el mundo humano?
—Héroes que me dieron buenos ejemplos y de quiénes quiero aprender de sus frases y de su buen corazón. —Recordó entonces algunas advertencias y agregó—: Aunque aclaro, sin exageraciones.
FIN
Amigo lector:
Quiero agradecerte por el honor de tu compañía a lo largo de estas aventuras. Considero que este rato que compartimos es muy valioso y el tiempo muy significativo. Me esfuerzo todos los días para no decepcionarte.
Aunque a veces no lo parezca, uno de los principales objetivos de mis historias es convencerte para que te portes bien. ¿Acaso tú no buscas aprender de los libros? Si no lo necesitas, mucho mejor así.
Dedico este libro a Dios, a la Virgen y a la Iglesia Católica.
—Libro completo disponible en octubre del 2026
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