Cuando aún vivía, todas las mañanas de verano, incluso antes de preparar el desayuno, Feliza salía a hacer un recorrido de inspección en camisón y zuecos de jardín. A su regreso, mientras untaba mantequilla en mis sandwichitos y los mojaba en mi café con leche, me informó: “Los tomates empiezan a madurar” o “las zanahorias...
Seguir leyendo
274
6