Mi terror al abismo Cuando comencé a tener sexo con él, me descubrí mujer. Pero no sabía que nada es inocente. No sabía que el goce sin freno puede conducirnos al abismo, sumergirnos en una adicción. Acostada, sentía las caricias en mis senos, en mi vientre. Y sentía mi humedad. Se arqueaba su cuerpo y...
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