“VÍNCULOS CASUALES”

“VÍNCULOS CASUALES”

Estela Ruiz

25/05/2023

Después de una noche de lluvia, y no solo hablo del agua que cae el cielo, ya está todo seco. Hablan de una tormenta, parece ser por el cambio climático, otros lo definen como tromba de agua, yo me quedo con el agua que cae. 

Se empieza a notar el otoño, hojas que vienen y van, atardeceres tempranos y frío que penetra hasta nuestra capa más profunda. Las hojas las conocemos todos, el árbol se piensa que ya forman parte de su vestimenta y cuando se descuida le dejan abandonado en esas frías noches; lo que durante mucho tiempo le había protegido desaparece de su vida en cuestión de segundos. 

Puede parecer una situación difícil para él, quién le va a resguardar cuando se sienta solo? quién le apoyará cuando el viento golpee sus ramas y las destroce? Habrá momentos en los que se sentirá solo, que querrá dejar caer sus ramas y dejarse llevar por el viento, es difícil aguantar cuando el tiempo no acompaña y más aún si tu apoyo te ha deshabitado. 

Sin embargo, una mañana se da cuenta de una planta que había brotado al lado de sus raíces; durante mucho tiempo se escondía entre las numerosas hojas que rodeaban al árbol, pero ahora estaba al descubierto, recibiendo el agua que necesitaba para sobrevivir y protegida del viento por el tronco del árbol. Sin saberlo, el árbol estaba cuidando de una pequeña planta, que con el paso del tiempo había crecido a su lado. 

Se conocieron, el árbol decidió contarle a la planta todos sus miedos, estar solo durante las noches lluviosas le había hecho pensar qué iba a ser de él cuando no pudiese resistir más días sin nada que le apoyase. Por otro lado, la planta, se sinceró, y le dijo que durante mucho tiempo había estado ahogada entre unas hojas que poco a poco la estaban destruyendo. 

Llegaron a un acuerdo, conocerse no resultó fácil, muchas hojas tuvieron que irse para que esa amistad se diese, pero ahora estaban juntos. El árbol se encargaría de resguardar a la planta cuando el viento soplase, mientras que la planta apoyaría al árbol en sus momentos más complicados, ya no iba a estar solo y superar sus miedos sería cosa de dos, más fácil para alcanzar sus objetivos. Olvidarían el papel de las hojas y dejarían de lado el tiempo perdido, formarían esa amistad que los dos deseaban y prometieron no fallarse ni aunque llegasen más hojas. 

Es así como a día de hoy, después de pasar la tormenta y salir el sol, un atardecer temprano, acompañado de una fría noche, no es tan oscuro. Quiere decir que siguen juntos como se prometieron, el árbol protege a la planta con su tronco, y ahora son las hojas de la planta quienes cuidan de las finas ramas del árbol.

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