El beso de la muerte

El beso de la muerte

Yerin Catalán

12/01/2023

Ring, ring, ring se escuchó el sonido de la alarma que marcaba las cinco de la mañana. Dan un niño de estatura media, de ojos y cabello negro, que llevaba en su mano izquierda una marca de nacimiento de siete puntos rojos que en la mayoría de veces pasaba desapercibida, quien vivía solo con su madre y asistía a la Academia Bropwarts una escuela pública cercana a su ciudad.

Ring, ring, ring volvió a sonar la alamar Dan se apresuró a apagarla mientras observaba por su ventana como seguía lloviendo aún. El clima había empeorado más de lo común y las noches para Dan era lo peor que le estaba sucediendo, continuamente no podía tener una noche donde no hubiese pesadillas y parálisis de sueño.

Minutos más tarde, toc, toc, toc se escuchó en la puerta de la habitación de Dan.

– Dan, levántate o llegarás tarde a la escuela, se escuchó la voz de la señora Rudrik quien era la madre de Dan.

– Ya voy madre, me estoy poniendo el uniforme y salgo, respondió Dan.

El reloj marcó las seis de la mañana y Dan ya se encontraba listo para irse a la Academia con su uniforme negro con rojo.

– Dan que te he dicho sobre a qué hora debes irte a dormir, no puedes estar durmiéndote tarde, luego no quieres levantarte, Dan intento interrumpir a la señora Rudrik para decirle lo que había sucedido durante la noche, pero al ver el rostro de su madre evito hablar.

– Apresúrate Dan que el autobús pasará por ti, yo debo irme a trabajar, le dijo la señora Rudrik cogiendo a Dan de la mano y dejándolo en la parada del autobús de la academia.

Mientras Dan esperaba el autobús comenzó a recordar la pesadilla que tuvo durante la noche, ¿Por qué he tenido esa pesadilla?, se preguntaba Dan y esa sombra que estuvo acechando durante la noche que significa, meditaba Dan. Mientras los pensamientos de Dan venía e iban sobre lo que la paso durante la noche, el autobús se detuvo en la parada.

– Sube Dan, le dijo el piloto.

Dan tomo su mochila y se subió al autobús.

– Silencio que el rarito ha subido, se escuchó una voz de un estudiante de cuarto grado.

Dan en la Academia era conocido como el niño raro desde el día que la maestra de cuarto grado les dejo la tarea de escribir el sueño que había tenido la noche anterior y como era de costumbre, Dan había tenido pesadillas que siempre iban acompañadas de una parálisis de sueño, desde ese entonces en la Academia Dan seguía siendo un objeto de burlas.

– No le hagas caso Dan, ven siéntate acá, se escuchó la voz de una niña de estatura media, de ojos azules claros, cabello rojo y una sonrisa que hacía que Dan se sonrojara, era Eiri la única compañera de Dan en la Academia.

– Gracias Eiri, pero tienen razón, sigo teniendo pesadillas y parálisis de sueño.

– ¿Ahora sobre qué fue? Pregunto Eiri.

Dan suspiro y comenzó a narrar lo que había sucedido durante la noche. Estaba en mi cama, abrí mis ojos y el reloj marcaba la media noche, creí que estaba despierto, pero de repente algo en una esquina de mi habitación llamo mi atención, era una sombra sin cuerpo solo se le veía unos ojos rojos grandes y en su rostro una sonrisa que reflejaba maldad se me quedaba viendo y conforme se me acercaba hacia mí la sombra iba haciéndose cada vez más grande, y yo… tartamudeo Dan y volvió a suspirar para continuar… bueno yo intente gritarle a mi madre, pero Eiri de mi boca no salía nada es como si mis labios se hubiera pegado y mi cuerpo no lo podía ni mover. La sombra se me acerco tanto que comenzó a asfixiarme y sentí como si esta estaba apropiándose de mi alma.

El color de la piel de Eiri quedo más blanca de lo común mientras Dan le narraba su pesadilla.

– ¿Y luego que paso?, pregunto tímidamente Eiri.

– La sombra intento levantarme, pero cuando me tomo de las manos esta dio un grito de dolor como si algo en mí la hubiera quemado y regreso de inmediato a la esquina donde estaba en un inicio, pero…

Dan hizo una pausa para seguir narrando, la sombra ya no estaba sola sino que estaba acompañada.

– ¿Acompañada? Interrumpió Eiri.

– Sí acompañada con dos personas.

– ¿Dos personas? ¿quiénes? Pregunto Eiri.

– Una era mi madre estaba llorando y triste, su rostro intentaba decirme algo.

– ¿Tu madre?, ¿Y la otra persona?, volvió a preguntar Eiri.

Dan suspiro más que las veces anteriores antes de decir quién era la segunda persona.

– La otra persona también estaba llorando y eras tú Eiri.

Pero antes de que Eiri pudiera decir algo, el piloto del autobús anunciaba que había llegado a la academia y que todos debían de bajar lo más pronto posible.

El miedo invadió tanto a Eiri que se apresuró a bajar rápidamente para evitar a Dan durante las clases.

Todos ingresaron a cada de sus clases, Eiri seguía evitando a Dan al punto que salió antes de las clases para no irse en el mismo autobús de regreso a casa.

Dan nuevamente regresaba a su casa reprochándose el haberle contado a su única amiga la pesadilla que había tenido. Regreso a su habitación pensativo y comenzó a revisar la esquina donde había visto la sombra la noche anterior.

Al día siguiente Dan busco encontrar a Eiri en la Academia, pero no la encontró por ningún lugar triste de no poder ver a Eiri regreso por la tarde a su casa. Mientras la noche se acercaba, la lluvia comenzaba a verse en la ventana de Dan, el reloj marcaba las siete de la noche, Dan se dirijo a acomodarse en su cama, mientras minutos más tarde.

Toc, toc, toc se escuchó en la puerta de Dan.

¿Dan soy Eiri se puede?

Dan de un brinco se puso de pie para abrirle la puerta Eiri.

¿Eiri que haces aquí? Pregunto Dan.

No solo tú has tenido esas pesadillas, yo también las tengo todas las noches y tuve esa misma pesadilla que tú, fue aquí donde estaba junto a la misma sombra y a tu madre. La sombra se llama Orkoth es un demonio de las pesadillas, vivimos en un mundo paralelo dominado por demonios y Orkoth se encarga de darle a los demonios un cuerpo en este mundo.

Esa noche Orkoth intento darnos el beso de la muerte, pero no lo logro, sé que tú tienes una marca de siete puntos en tu mano izquierda igual a la que yo tengo una en mi abdomen, pero no es una marca de nacimiento, sino una marca de sacrificio… Eiri suspiro mientras el rostro de Dan quedo paralizo con todo lo que estaba narrando.

Dan nuestras madres dieron su alma en sacrificio por nosotros, por eso Orkoth no nos pudo dar el beso de la muerte, en ese momento la puerta de la habitación de Dan cayó al suelo. Una silueta de la madre de Dan se acercaba hacia ellos. Pero no era la señora Rudrik sino un demonio que había recibido su el cuerpo de parte de Orkoth durante el nacimiento de Dan. De repente la sombra de ojos rojos y grandes aparición en la esquina.

– ¿Dan quisieras ver nuevamente a tu verdadera madre? Pregunto el demonio que tenía en su posesión el alma de la señora Rudrik.

Orkoth no nos podrás dar el beso de la muerte nuestras madres se sacrificaron por nosotros, dijo Eiri mientras dirigía su mirada a la sombra de ojos rojos.

– ¿De qué les sirve vivir en este mundo gobernado por demonios mientras sus madres permanecen en el averno de las pesadillas? Se escuchó una voz ronca y terrorífica que venía Orkoth.

Dan se quedó por un momento tan inmóvil como cuando tenía parálisis de sueño, pero al reaccionar pregunto a Orkoth donde estaba su madre y la de Eiri.

– Tanto tu madre como la madre de Eiri se encuentra en el averno de las pesadillas, después que les di el beso de la muerte, sus almas van a permanecer allí hasta la eternidad, respondió Orkoth.

¿De qué me sirve vivir en este mundo cuando mi verdadera madre no está en otro? Medito por un momento Dan. Orkoth por un momento logro saber lo que estaba pensando Dan. Y se apresuró a traer nuevamente a su verdadera madre, como lo hizo durante las pesadillas.

-Dan esta es tu verdadera madre, solo necesito de tu permiso para darte un beso y estarás nuevamente con ella, dijo Orkoth mientras Dan observaba a su madre, esta vez no llorando sino sonriéndole como si su madre quisiera eso que Orkoth le había dicho.

Dan no lo escuches, solo te está utilizando, si le otorgas el permiso podrá darte el beso de la muerte y estarás en el averno de las pesadillas por la eternidad, pero antes de Eiri terminará Dan la interrumpió.

Eiri nunca he estado con mi verdadera madre, es esta la única oportunidad que tengo, que tenemos corrigió Dan, tú también podrás estar con tu madre.

Pero estarás en el averno de pesadillas Dan, respondió Eiri.

Dan la tomo de las manos inmediatamente mientras sus ojos se quedaron reflejándose unos a los otros.

– Eiri debo de confesarte que desde que te conocía he estado enamorado de ti, eres la única persona que ha estado conmigo y mis sentimientos te han pertenecido desde ese momento.

Eiri se quedó en silencio hasta que Orkoth vio una oportunidad de ganar tras ese momento.

Dan, Eiri si ustedes me dan permiso de darles el beso de la muerte, yo los reuniré con sus madres, estará en el averno de las pesadillas por la eternidad, pero dejaré que los cuatro estén juntos.

– Eiri nosotros no somos de este mundo, podemos estar en nuestras madres.

– Dan tienes razón, nuestras madres se sacrificaron por nosotros y ahora están en un averno de las pesadillas por la eternidad y nosotros estamos en un mundo dominado por demonios, creo que es hora de estar con nuestras madres, respondió Eiri.

Dan se le acercó a Orkoth dejando todos los miedos atrás que tenía en cada pesadilla y parálisis de sueño que resultaba tener durante las noches.

Si llegas hacerle daño a lo único que me queda de este mundo, juro que me pedirás piedad, dijo con voz fuerte Dan.

Eiri se le acercó a Orkoth y dijo:

Orkoth demonio del averno de las pesadillas, te otorgo el permiso de darme el beso de la muerte.

Orkoth se acercó a Eiri con dirección a darle el beso de la muerte, pero antes de que esto sucediera, el demonio no tenía la intención de darle un beso, sino de asesinarla, hizo que su mano derecha se convirtiera en una daga afilada que traspaso de inmediato el corazón latente de Eiri, Dan observo como Orkoth le mostraba una sonrisa de maldad, mientras Eiri caía al suelo derramando la sangre de su corazón y las lágrimas que llegaban hasta sus labios. Dan corrió de inmediato hacia Eiri cogiéndola entre sus brazos, Eiri haré que Orkoth pida piedad, rogará perdón, este mundo lleno de demonios, yo lo destruiré, le murmuraba Dan en el oído a Eiri mientras esta cerraba sus ojos.

El dolor y la furia era los únicos acompañantes de Dan en ese momento, su mirada se dirijo a Orkoth.

– Este mundo de demonios sentirá mi dolor, caerá y no podrán evitarlo, así como yo no pude salvar a Eiri de tus garras.

Dan se lanzó sobre Orkoth quién aún no le había otorgado el permiso de darle el beso de la muerte y cuando esté intento besarlo sintió como si el mismo fuego infernal lo estaba devorando a pedazos, la sombra de ojos rojos cada vez se iba desvaneciendo hasta quedar sin un rasgo de aquel demonio.

¿Lo has destruido? Le dijo el demonio que tenía el cuerpo de su madre.

– Orkoth asesino al único ángel que tenía este mundo lleno de demonios, apagó mi única vela, respondió Dan.

No puedes destruir un mundo del que ahora gobiernas, has asesino al demonio del averno de las pesadillas, ahora el demonio eres tú. Dan observó en el reflejo de su ventana como sus ojos se ponía como si fueran bolas de fuego rojo similar a los ojos de la sombra de Orkoth. Mientras el demonio se arrodillaba en frente de él.

– Mi amo, estoy a su servicio.

Dan tomo al demonio de los brazos con un gesto de desagrado y una mirada de venganza que hacía que sus ojos rojos se hicieran más grandes.

– Apagaron mi luz, ahora yo apagaré la de ustedes, no dejaron que brillará para mí, entonces este mundo comenzará con su eterna tiniebla, cada gota de sangre que derramo Eiri será un centenar de demonios destruidos de este mundo y cada lágrima un grito de piedad, dijo Dan mientras le daba el beso de la muerte al demonio regresándolo al averno de las pesadillas por la eternidad.

Y entonces fue ahí donde el mundo de demonios conoció el infierno por primera vez.

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