Heraldos de Justicia (Prologo)

Heraldos de Justicia (Prologo)

Khampostel

19/09/2022

Alivio fue todo lo que sintió al acostarse en su cama, aquel hombre llamado Juan de la Cruz de 65 años, miro durante varios minutos el techo sin pensar nada en concreto, luego las lágrimas empezaron a derramarse nueva mente de su rostro, ¿lloraba por la soledad que sentía? ¿lloraba por las deudas que aún tenía? ¿lloraba por la esposa que ya no le amaba?, de pronto un nuevo sentimiento rompió el silencio, era la rabia que golpeaba la pobre colcha donde dormía, aquellos brazos que antes habrían cargado pesos como el suyo ahora caían flácidos y sin vida, un gemido se hoyo en la habitación mientras el hombre se acurrucaba como un animal recién nacido.

Dolor, dolor, dolor, no en sus brazos sino en sus piernas, hacía varios meses atrás había perdido la capacidad de caminar, ahora solo podía con un bastón que no era más que una madera que encontró en la calle.

Más dolor, más lagrimas cayeron, tantas como los días que intento averiguar inútilmente que enfermedad lo estaba consumiendo.

Dolor, ¿por qué le sucedía aquello? Él era un hombre de fe que ayudaba a sus vecinos e incluso a desconocidos.

Dolor, sus piernas tan flácidas como sus brazos estaban frías e hinchadas, nadie ayudaba, nadie entendía, los remedios y tónicos que usaba no hacían más que acumularse bajo su cama, creciendo en número y desesperación. ¿Cuánto más debía aguantar este sufrimiento?

Mientras ladeaba su cabeza como una negación, se detuvo de repente fijando su atención en la entrada de su cuarto, su puerta, que no era más que una tela oscura y manchada de polvo, se encontraba entre abierta, alguien lo observaba desde las sombras.

La presencia ingreso lentamente a la habitación.

Era una figura extraña apenas visible por la pálida luz del cuarto.

Confundido por lo que ocurría Juan solo lo observo.

Un joven, edad de doce años talvez …

Tenía un rostro perdido en la oscuridad …

Llevaba un manto que le recordó aquel que usaba su padre …

Llevaba un sombrero como el que usaba su madre …

La vestimenta ordinaria que llevaba debajo era …

Entonces noto el extraño cuchillo dorado que colgaba de su cintura.

¿Oro? Entonces…

El miedo lo inundo.

La identidad del extraño estaba clara, era el diablo, había venido a tomar aquello que no era suyo.

Como respondiendo a su rostro lleno de miedo, el extraño levando su mano, la menguante luz dio paso a una aplastante oscuridad.

Juan forcejeo todo lo que pudo, pero fue inútil. Grito cuanto pudo, pero fue inútil también.

Paralizado se hallaba mientras un fuego invisible lamia su cuerpo, el dolor se hacía más intenso, su corazón palpitante parecía a punto de salirse de su pecho, finalmente su cabeza incapaz de sentir más se derrumbó junto con su conciencia, su brazo electrificado quedo colgando de la cama, mientras que su respiración agitada daba paso al silencio.

———-

Desde una colina cercana «el diablo» observo, por la única ventana de aquella casa, a Juan despertar nuevamente en la madrugada.

Se había resistido más de lo que esperaba, pensó mientras observaba su propia mano ennegrecida y enferma. Un viento fresco golpeo su rostro devolviéndole el buen ánimo.

Podía esperar más, aún tenía tiempo.

Como queriendo ser uno con la corriente de aire que lo envolvía, extendió sus brazos cual alas negras y lentamente se acurruco sobre sí mismo entre las sombras de la menguante noche.

Los gallos cantaron y dieron paso al amanecer.

———————————————-

Comentario del Autor: hola si soy el autor, te doy la bienvenida al inicio de esta corta historia, o quiza sea larga, en fin disfruta de este relato y no olvides agradecer al club de escritura de dar la oportunidad de compartir los escritos de mi y todos los autores independientes que ponen todo de si en sus escritos. ¡Nos vemos!

Etiquetas: aventura drama fantasía

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS