India: La violencia por la no-violencia.

India: La violencia por la no-violencia.

Análisis político sobre la Independencia de India: revisión de la no-violencia, la Satyagraha y el accionar de Gandhi.

“La fuerza no viene de la capacidad física. Viene de la voluntad indomable.”

– Mahatma Gandhi.

1. INTRODUCCIÓN.

Dentro del marco de completa ferocidad del siglo XX, es lógico que nos asombremos de la capacidad humana de dañar al otro con métodos atroces. En este contexto, la independencia de India resulta revolucionaria ya que se basó en la acción no-violenta y en la tolerancia. Estos fueron pilares elementales de la Satyagraha, nombre que recibieron las campañas de Mohandas Karamchad Gandhi, cuyo objetivo era la liberación del pueblo indio frente al dominio Británico.

    En el siguiente ensayo nos preguntaremos qué tan utópica resulta la idea de una independencia pacífica para advertir que siempre habrá un grado de violencia involucrado en el proceso. Para dar cuenta de ello, se observará el fenómeno histórico de la India y así se analizará la agresividad presente en las manifestaciones indias y su apego a la Satyagraha. Se iniciará describiendo brevemente los elementos principales del mencionado método de protesta, explicando el concepto propio de la no-violencia y se los comparará con las formas de lucha y los eventos sucedidos en el período. Se observará también la figura de Gandhi y su accionar frente a las protestas, que resultará ser un detonante para dar lugar a la propia violencia.

    2. VIOLENCIA Y NO-VIOLENCIA.

    La violencia comprendida por Gandhi adquiere un amplio sentido al referirse tanto al uso de la fuerza armada como a cualquier forma de homicidio o de causar sufrimiento, ya sea psíquico o físico, de manera directa o indirecta. Es importante aclarar que la doctrina gandhista busca la máxima reducción posible de dicha violencia, lo que no implica su completa eliminación (Bobbio et al., 2000). Tal como afirma Mohandas: “Ya que toda actividad comporta en cierta medida violencia, lo único que podemos hacer es reducirla al mínimo” (cit. en Bobbio et al., 2000, p. 700).

      Gandhi distingue tres tipos de no-violencia: la del cobarde, la del débil y la del fuerte. Esta última es la llamada Satyagraha, que refiere a aquellos individuos que cuentan los requisitos para accionar violentamente pero aún así se atañen a su moral y se oponen a ese método (Bobbio et al., 2000). El sistema busca transmitir una idea de autonomía espiritual que permita un distanciamiento de la violencia física a la hora de enfrentarse al dominador, evitando dañar al otro incluso cuando existe la capacidad de hacerlo (Usuche, 2016). Sin embargo, la primera condición de violencia, en la que se repudia el egoísmo y la renuncia a la lucha, es defendida por Gandhi como última instancia; afirma él: “En el caso en que la única opción posible fuera entre la cobardía y la violencia, yo aconsejaría la violencia.” (cit. en Bobbio et al., 2000, p. 699). En la segunda, la no-violencia es deshonesta porque se acude a ella por la mera falta de recursos. Así, se puede distinguir desde el inicio que el líder no se opone absolutamente a la violencia ni niega la permisibilidad de la acción por la fuerza dentro de un marco ético que proteja la integridad de cada persona.

      3. INICIOS DEL NACIONALISMO INDIO.

        Para señalar los inicios del sentimiento nacionalista en India hay que mencionar a Bal Gandahar Tilak, primero en solicitar el autogobierno (Swaraj) a través de la privación del sustento económico que la colonia le otorgaba al Imperio Británico. Siendo un antecedente de la “no-colaboración” y de la “desobediencia civil”, el movimiento conocido como Swadeshi (autarquía) no buscaba una rebelión violenta sino abandonar el consumo de los productos ingleses e impulsar su sustitución. Más tarde, se involucrarían posiciones políticas respecto a la partición de Bengala; frente a la represión gubernamental y la falta de resultados, la lucha se vio militarizada y radicalizada hasta convertirse en una lucha armada. De esta manera, lo que comenzó profesando la naciente posibilidad de alcanzar la independencia por medios no-violentos, se convirtió en un movimiento terrorista que incluyó atentados contra la vida, asesinatos y arrestos arbitrarios tanto por parte de la represión gubernamental como de los manifestantes indios (Bou, 2006).

        El concepto de una independencia no-violenta alcanzó resultados completamente contrarios a los esperados, pero correspondientes a lo que el marco político exigía. La idea primaria, entonces, tomó una imagen utópica y pareció desintegrarse con la matanza de Amritsar, que finalizó con la muerte de más de 300 muertos en manos británicas. Este evento desencadenó protestas en múltiples regiones del estado de Punjab, provocando linchamientos a europeos y la destrucción de la infraestructura gubernamental (Azahar, 2017). En ese contexto, la figura de Gandhi toma gran relevancia al tomar el liderazgo del Congreso en 1920, lo que le permite marcar el verdadero camino de la independencia en India con la invención de la Satyagraha (Zubiria, 2021). 

        4. SATYAGRAHA Y SU APLICACIÓN.

          El término significa “búsqueda de la verdad” y coloca a la satya como concepto elemental de las campañas que llevan dicho nombre. Determina Gandhi que sólo a través del entendimiento y aceptación de la imposibilidad de alcanzar la verdad absoluta se puede convivir con el otro: la condición de buscador es lo que le permite al hombre mantener una relación de tolerancia y respeto (Martínez Bernal, 2019). El poder de la Satyagraha no es su capacidad de hacer daño al otro, sino su resistencia comunitaria, espiritual y constructiva, que permitiría distinguir las injusticias y encontrar el diálogo con el enemigo (Useche, 2016)

          Como punto de origen de este sistema de lucha se señala su accionar en Sudáfrica en 1906, incitando a los indios a desafiar una ley que los obligaba a registrarse para la Corona. En esta situación, en la que la Satyagraha estaba apenas naciendo en la propia acción y sin ningún encuadre teórico, Gandhi se apegó a la protesta no-violenta a tal punto que incluso se rehusó a denunciar a quienes habían intentado asesinarlo cuando llevaba a su familia hacia Sudáfrica (Rivera, 2006). Así se distingue la ahimsa (no-violencia) como valor fundamental de sus prácticas, que plantea, según Gandhi, que “[quien se compromete en la resistencia civil] no recurre jamás a la fuerza ni se resiste contra ella cuando la emplean contra él” (cit. en López Martínez, 2016, p. 4). Como resultado obtuvo la represión de las protestas, encarcelamientos y torturas a los manifestantes pero también denuncias en el exterior sobre las medidas británicas, que finalmente obligaron al gobierno sudafricano a negociar una solución con Gandhi (Rivera, 2006). En este evento, puede distinguirse claramente cómo la Satyagraha tuvo efectos positivos a partir de la misericordia generada en las afueras de la propia India. El método exige el establecimiento de un diálogo desde el momento en el que la violencia no es recíproca y una de las partes se encuentra atacando a un enemigo dispuesto a sufrir, pero no a devolver el sufrimiento.

          La representación y liberación de los trabajadores indios tuvo tal éxito que Gandhi buscó su réplica en la India, logrando que la no-violencia recupere su fuerza y se instale nuevamente como un método con grandes posibilidades de triunfo. El movimiento reclutaba a millones de indios, generando que el desorden fuese incontrolable para el régimen británico. Si bien Gandhi nunca dejó de hacer hincapié en la no-violencia, la falta de dominio sobre la situación resultó también ser un problema para el propio líder: decidió detener las agitaciones en cuanto sus directrices fueron abandonadas y se cometió el asesinato de un policía en Chauri Chaura tras el incendio de una comisaría en manos de manifestantes nacionalistas (Zubiria, 2021). Una vez más la no-violencia fracasó y Gandhi comprendió que era fundamental que los propios indios transformaran su moral para poder participar en la actividad comunitaria a través de la tolerancia y el autogobierno (Martínez Bernal, 2019). El manifestante indio aún no había adoptado la espiritualidad de la satya y por ello no pudo alcanzar el autogobierno cuando se vio siendo atacado.

          A pesar de dicha decepción, Gandhi no se rindió y organizó una nueva protesta de desobediencia civil en Champaran, donde los campesinos indios eran forzados a cultivar índigos para el gobierno británico, siendo sometidos a la falta de recursos alimenticios para sí mismos (Rivera, 2006). Las fuerzas gubernamentales del distrito habían ordenado la retirada de Mohandas, pero como éste no cumplió con la norma, fue encarcelado y esto dio lugar a nuevos reclamos de disconformidad (Shakeel, 2020). Sin embargo, apelando a la postura de su Satyagraha, Gandhi habló a los indios diciendo:

          You must show your faith in me and in my work by remaining quiet. The magistrate had the right to arrest me because I disobeyed his order. If I am sent to jail, you must accept that as just. We must work peacefully. And a violent act will harm our cause. (cit. en Shakeel, 2020)

          Frente a estas palabras, la multitud comenzó a disgregarse pacíficamente y el gobierno finalmente le otorgó la posibilidad de mantenerse dentro del distrito (Shakeel, 2020). Por este motivo, a Gandhi le fue otorgado el título de Mahatma, que significa ‘Alma Grande’. Este se volvería el segundo gran triunfo de la Satyagraha, mostrando que a través de la no-violencia y de la tolerancia de las circunstancias, es posible alcanzar los objetivos primeramente planeados: “el libre cultivo del producto que eligieran los campesinos, la reducción en los impuestos y el pago adecuado por las cosechas” (Zubiria, 2021).

          5. MARCHA DE SAL Y QUIT INDIA.

            Una vez alcanzada su gran popularidad, Gandhi volvió a centralizar sus acciones contra su principal propósito: liberar a la India del dominio británico. Su más famosa protesta, la Marcha de Sal (desde Sabarmati hasta Dandi) se realizó desafiando los impuestos sobre la sal, que habían encarecido extremadamente el producto y afectaba a la totalidad de los indios. El Gobierno reprimió a los manifestantes con balas y lathis (palos de bambú con puntas de acero o plástico) y encarceló a más de 90.000 personas, siendo Gandhi uno de ellos. Al poco tiempo se firmó el pacto Irwin-Gandhi, donde se acordaba liberar a los presos a cambio de la interrupción del Movimiento de Desobediencia Civil. Esto fue muy criticado y, luego de una fracasada Conferencia y un enfrentamiento con los intocables (miembros más pobres de la sociedad india), Gandhi comenzó una huelga de hambre hasta la muerte. Ambedkar, representante de los mencionados intocables, recibió numerosas amenazas por cargar con la responsabilidad del posible fallecimiento de Mahatma y por ese motivo debió flexibilizar su postura (Bou, 2006). En esta situación podemos distinguir cómo la no-violencia es efectivamente producida por Gandhi: el líder alcanza la realización de sus objetivos siendo él mismo el único sometido a un sufrimiento. Sin embargo, su accionar repercute en la sociedad creando elementos violentos que tienen como víctima a otro sujeto, en particular a Ambedkar. Entonces, si bien Gandhi no es productor directo de la violencia, sí se puede afirmar que es el principal causante de las intimidaciones padecidas por un tercero gracias a la popularidad que obtuvo entre las masas, rompiendo así con su pacto expuesto en la Satyagraha.

            Con la Segunda Guerra Mundial, los indios se vieron obligados a tener una gran participación en el ejército británico a pesar de su bajo nivel de formación y de armamento a disposición. El panorama comenzó a tornarse sumamente violento en 1942 con el notorio racismo en India por parte de los europeos y el aumento de los precios de los alimentos, que derivó en el surgimiento de un mercado negro y un importante período de hambruna (Bou, 2006). Todo esto fue detonante de un movimiento popular que actuó violentamente: hubo choques contra la policía y el ejército; “actividades terroristas, sabotajes y guerrillas emprendidas por jóvenes estudiantes y grupos campesinos” (Bou, 2006, p.92). Los británicos también utilizaron la fuerza (incluso aérea) para reprimir el movimiento (Bou, 2006). Es evidente que el concepto de no-violencia había sido completamente apartado del plan de acción hasta que se emitió la resolución Bharat Chhodo Andolan (Quit India) del Congreso en ese mismo año. Éste convocaba a “una lucha de masas sobre principios de no-violencia en la escala más amplia posible” (cit. en Bou, 2006, p. 92). Así, Gandhi incitó a los indios a actuar como una nación independiente, ignorando las normativas británicas y cumpliendo con la desobediencia civil. En un intento de apaciguar la furia, Gandhi y todos los líderes políticos que formaron parte del suceso fueron aprisionados, pero esto no hizo más que multiplicar las protestas por todo el país. En principio, la forma de manifestación adoptada fue la de huelga general, que poco a poco se convirtió en estallidos de bombas, incendios de edificios gubernamentales, cortes en los servicios básicos, etc. Como de costumbre, los británicos respondieron con detenciones y apaleamientos públicos. Para este entonces, el único que parecía mantener la voluntad de resistencia no-violenta fue el propio Gandhi, quien comenzó una nueva huelga de hambre en la prisión con su salud ya significativamente deteriorada (Zubiria, 2021).

            Todos estos factores sumados a los daños económicos por los que estaba atravesando Gran Bretaña a raíz de las guerras, concluyeron en el retiro del dominio británico sobre la India en 1947. Con la presión ejercida por los musulmanes, se dividió la nación en “una región al oeste, Pakistán y otra al Este, Bangladesh, ambas musulmanas, quedando la India en el medio” (Zubiria, 2021). Este evento motivó uno de los períodos más violentos de la historia india, con confrontaciones entre hindúes y musulmanes que dejaron 15 millones de personas expulsadas de su lugar de origen, 2 millones de muertos (enviados en trenes de una región a otra con motivos de amenaza) y 75.000 mujeres violadas (Bou, 2006). El proclamador de la Satyagraha no estaba de acuerdo con la división, motivo por el que no fue partícipe de las celebraciones por la independencia ni tuvo presencia alguna en los violentos eventos: “Nadie hizo demasiado por detener la violencia, ni siquiera el propio Gandhi, que prefirió pasar el momento crucial en la ahora pacífica Bengala” (Bou, 2006, p.101)

            6. CONCLUSIÓN.

              Para concluir, es posible afirmar que la Satyagraha fue parcialmente aplicada a lo largo de todo el proceso de liberación de la India. Sometido a fracasos y éxitos consecutivos, el método no llegó a adquirir la estabilidad que pretendió Gandhi porque tampoco alcanzó la penetración necesaria en la espiritualidad de los hombres. La idea de permitir violencia sobre uno mismo y rechazarla sobre el otro requiere de un nivel de convencimiento total de la persona: podría decirse que necesita de un adoctrinamiento totalitario para instalarse en la mente de la población. Dado que este factor no fue introducido por Gandhi, pueden distinguirse siempre factores detonantes de la violencia en manos de los indios a raíz de su falta de autogobierno.

              Si bien puede criticarse el silencio de Gandhi durante el período más violento, puede también adjudicarse esta actitud a su pésimo estado de salud, al reciente fallecimiento de su esposa y a un sentimiento de cansancio o decepción al ver que, luego de tanta lucha por la paz, son los mismos indios que deberían unirse en la alegría de la liberación los que cometen agresiones unos contra otros.

              BIBLIOGRAFÍA.

              Martínez Bernal, D. R. (2019). Hacia una Satyagraha Nasa: diferencias y similitudes entre la teoría y una experiencia concreta. Revista de Paz y Conflictos, 12(1), 109–131. https://bases.biblioteca.uca.edu.ar:2099/10.30827/revpaz.v12i1.7742

              https://encyclopedia.1914-1918-online.net/article/punjab_disturbances_1919

              López Martínez, M. (2016). La resistencia civil examinada: de Thoreau a Chenowth. Polis, 43.

              Mukherjee, Prodyot C. (1973). La política de la India después de la independencia. Estudios Orientales, 8(22), 108-120.

              https://www.grupotortuga.com/Las-campanas-de-Desobediencia

              Zuribia, S. Movimiento de Independencia de la India. Viaje por India. https://www.viajeporindia.com/movimiento-independencia-india/

              Shakeel, A. (1 de diciembre de 2020). Champaran Satyagraha- India’s First Civil Disobedience Movement. Jaran Josh. Recuperado en https://www.jagranjosh.com/general-knowledge/champaran-satyagraha-india-first-civil-disobedience-movement-1529493459-1

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