La solitaria búsqueda de vida inteligente
Miraba televisión.
Una ráfaga fría a mis espaldas me recordó que había dejado la ventana abierta.
Fui a cerrarla, pero antes vi las estrellas.
Imaginé mundos girando alrededor de esos soles remotos y me pregunté: ¿será posible que en toda esa inmensidad no exista un solo ser inteligente?
Fui a la cocina a prepararme un mate.
A años luz de distancia, otro ser observaba el rectángulo luminoso de mi sala.
En la pantalla, un grupo de jóvenes encerrados por voluntad propia lloraba y gritaba por una nominación.
El extraterrestre apagó el visor.
—¿Será posible —suspiró— que en toda esa inmensidad no exista un solo ser inteligente?

OPINIONES Y COMENTARIOS