Una, como otras
Este puente es tan peligroso,
tanto que prendidas fuego están las gaviotas
lejanas, en lamentos revoloteando.
Este puente es tan peligroso,
tanto que el sol se fundió
Apuro el paso, no quiero que ese fuego me alcance.
No necesito el fuego en mis cimientos
ya lo sentí, como ahora las ardientes gaviotas,
fui una de ellas.
No quiero acabar el puente,
pero no puedo parar, es mi libertad del “paraíso”
Mi último intento falló, estoy cansada.
Cansada de intentar, fracasar y volver a intentar.
Quizá no fracaso esta vez, voy a seguir andando
porque si me freno caeré en otras catástrofes,
porque si me freno caeré en otras sábanas,
porque quizá tu puente no me derrumba.
Descubrí que existe un final
que existen las ganas
que existen mis lamentos
y que no los he perdido.
Se desmoronan mis columnas, mis cimientos
y a un paso del final, doy un 180º
y te veo en mi “entrada al paraíso”
y te encontré, pero te encontré
induciendo en tu podrida cárcel,
a otra gaviota, comprendiendo en mi tarda caída
que fui una, como otras.
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