Encerrado entre las paredes de su camarote recordó el tiempo en las costas de Saeea Meridional. Tomando con cautela las bisagras del portillo intentó observar más allá de su incierta habitación, contempló los límites del mar y el horizonte de su creatividad. Primero pensó en cuatro monstruos: Azeare, Biusac, Coamsel y Diama. Sus nombres eran...
Seguir leyendo
11
1