Siempre se me dijo lo que tenía que hacer… y tomé consejo de sabios por aquella frase que dice la «experiencia es mejor», con el tiempo comprendí que el transitar de nuestra vida es como un campo minado de virtudes y errores; y definitivamente… he aprendido que ante ser algo moldeado por las experiencias ajenas...
He llegado a una edad en la que ya no puedo echarle la culpa de todo a la juventud. Tampoco a la inmadurez. Ni a la mala suerte. Ni al clima. Ni a Mercurio retrógrado. Ni siquiera al metabolismo, aunque ese desgraciado sigue siendo uno de mis sospechosos habituales. Durante años tuve una facilidad extraordinaria...
A pesar de que las cosas cambian a menudo, vemos y analizamos nuestro alrededor las cosas tan simples y complejas de saber quienes somos y... si seremos la diferencia. Escribí para ti, pero para mi también. Y deseo seguir continuando con esto por eso creo que así debe ser.
Después que el tiempo dijera tantas cosas entendí que puede que sea un sueño. Aprecio los trayectos indiscutibles que son escritos y continuos, si hay un fin, que sea esté, pero no sé... nunca te quedes con las dudas.
Ayer una amiga me hizo una confesión que, sospecho, millones de personas han hecho alguna vez. —Creo que siempre escojo mal a mis parejas. Después hizo una pausa, de esas que pesan más que la frase. —Y creo que me cuesta estar sola. Me ilusiono demasiado rápido. Como buen amigo, hice exactamente lo que hacemos...