El humano es impredecible, complejo, pensante y aunque nuestro cerebro tiene lugar para razonar, a veces pasamos desapercibido esa oportunidad, podemos ser luz en la vida de otras personas, pero siempre debemos cuidar que nuestras sombras sean por proyección de las mejores luces posibles.
Conocerse a uno mismo es un ejercicio al que no estabas acostumbrado, pero siempre se puede aprender. Eras ajeno a la capacidad – ¿natural? – que todos tienen de expresar emociones. Fue difícil confesar el abuso de tu padre cuando eras niño, pero lo hiciste. Todavía recuerdo el día por la sensación del sol sobre...
Siempre nos quedamos con los grandes detalles y se nos olvida que hay personas que están aunque pasen desapercibidas y son las que nos alimentan los días.