Su barba y su melena expuestas al viento de una primavera incipiente. Así se había imaginado, montando una Harley que alborotase las rutas europeas. ¡Si hasta había dibujado el recorrido en el mapa de la pared de su dormitorio!

El quejido de las sirenas lo trajo a la realidad. Miró los pasajes vencidos sobre la cómoda. La pandemia había provocado el cierre de todas las fronteras, incluso las de su propia casa.

Confinado en el otoño porteño, se sentó frente al ventilador, ajustó sus auriculares y comenzó a pedalear su bicicleta fija. Al menos su imaginación no había sido infectada.

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