Pensé mientras el coche se lanzaba contra el muro que todos mis esfuerzos eran inútiles. – Es imposible, Señor Royo, jamás volverá a coger un coche, lo siento, su licencia de conducción no puede ser renovada. Año 2042, me alejé de esa destartalada máquina «recreativa» soltando todos los improperios despectivos que se me ocurrieron hacia el maldito funcionario que me había atendido. Jamás cogeré un coche…No podré volver a verla, ¿cómo narices voy a encontrarme con ella después de tanto tiempo? En ese momento aparcó un coche delante de mí. Está bien – pensé – no lo cogeré, lo robaré.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS