Lástima que no haya billetes para maniquíes, no me gusta dejaros aquí. Durante años he paseado tanto entre vosotros que sois mis amigos. Cada noche os contaba mis cosas y me escuchabais atentamente.

-Un mal día, Juan.

-¡Muy elegante, Puri!

¿Con quién hablaré ahora? Echaré de menos en mis rondas vuestra incisiva mirada y vuestra elegancia. Se que en la nueva vida que comienza conoceré personas de verdad, disfrutaré de noches de sueño y no de jornadas nocturnas dando vueltas por la tienda, ¡Dormiré por fin con mi esposa! pero la mejor etapa de mi vida se queda entre vosotros.

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