En esta maleta no cabe casi nada. Siempre he sido una persona acostumbrada a viajar y nunca me ha agobiado hacer equipajes. Supongo que hoy es diferente. Es la tercera vez que vuelvo a sacar todo de mi maleta y mis dudas acerca de lo que necesitaré o no, parecen aumentar.

¿Qué llevar cuando no piensas volver? Miré mi teléfono móvil, lo único que quedaba dentro en ese momento. Lo dejé sobre la cama donde aún dormía mi marido. Jamás volverás a verme, pensé. Y sonreí, sabiendo que todo iba a mejorar.

Hoy empieza el mejor viaje de mi vida.

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