En esta maleta no cabe casi nada y mira que por el norte hace frío. No me puedo arriesgar a dejar cosas en casa porque a lo mejor en el pueblo no hay tiendas para comprar lo que necesito y luego empiezas con que no te apetece coger el coche.

En fin, vámonos.

Esta manía que te ha dado por visitar los pueblos perdidos al final acabará por gustarme. Y mira que al principio me jodía no tener cobertura. La verdad es que viajar con la guía de carreteras del 94 tiene su encanto.

¡Para, que hay un bar!

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