Era un sábado mañanero, olía a tierra mojada y una voz chirriante gritó:

–¡Manué, que es lo que jaze; donde te mete joío por culo!, me tienes arta er coño Manué…¿ya tass  ido sin mascarillaa?

A lo que le siguió un silencio… y después otra andanada de insultos; pero el sujeto no daba señales de vida a pesar que los chillidos sonaron por todo el barrio.

En la puerta de la frutería de la «China» estaba Manué echándose gel  hidroalcohólico , pues por lo visto había ido a hacerle unas compras a «La Espe» que vive en un tercero y está malita de las piernas. Justo debajo de ella vive «La Nati» o  ´la vieja la bata´ llamada así porque va por las calles del barrio con su bata, su perro y fumando como un carretero, hablando sola.

En la esquina de la Soleá con el Greco confluyen el paso de la mayoría de la gente, donde hay un banco, además de un puesto ambulante de aceitunas. Sentada en el banco está «La Isiña» criticando al reguero de gente que discurre por el paso de peatones. Pero lo que no aguanta es al cantante de karaoque que desafina un güevo. Klaus canta fatal, pero es así como se gana la vida.

Alejandra ,la cajera del super, le quedan unas horas para terminar .Tiene que reponer algunas estanterías y hacer el arqueo. Después irá al piso de su hermano para llevarle la comida, ya que está pasando la cuarentena. Los vecinos del bloque se han enterado de ello y quieren que se vaya al hospital. Lo están tratando como un leproso.

 Cerca del supermercado, se pone siempre «er Yoni». Un vendedor de cupones, que a voces dice» vamos que se acaban»…pero le anochece y todavía no se le han acabado. Nunca ha repartido ningún premio.

En la parada del veintiuno, frente al bazar «El buen Vecino» se encuentran por casualidad » La Marujita» y «La Pepi»:

–¿Pepi como está?,¿y tu marío? 

–Allí anda por er piso, mú maluscon .

–¡Sii!, no me digas…

–Lo tienen que operá de la vesícula , ma dicho er doctó. La encontrao piedra dentro–Le dice «La Pepi».

–No me digas…¡que lástima!. Con esto del covid van a tardá en operá.

–Pozí.

–Bueno me voy, que tengo que jazer mandaos. Otro día me cuentas. Que se mejore tu marío–Le dice «La Marujita».

«La Isiña» ha comprado un cupón y se dirige al quiosco de prensa. Justo ahí hay unos poyetes donde se sientan una panda de litroneros con sus porros. Están postrados como los cuervos para ver que sucede. Algunos de ellos tienen más de cincuenta tacos y sacan dinero siendo aguaores del camello del barrio. Normalmente se disputan lo porros, sobre todo cuando algunos están falto de «chuquelas».

Se hace tarde en el polígono, y el olor a pucherito calentito asoma por la ventana de «La Isiña».

Manué vuelve subiendo por las escaleras del bloque con aire distraído, escuchando a la histérica de su mujer  como le echa la bronca(sintiéndose todo un calzonazos). Un piso más arriba «La Pepi» le da a su marido la medicación después de almorzar y lo ayuda para que se siente en el sofá para que vea la tele.

Mientras, ´La vieja la bata´ se lía a cocotazos con su perro. Se siente hastiada porque no encuentra las respuestas a su preguntas…no tiene a nadie.

Klaus se está comiendo un bocata para almorzar y ´er Yoni´ solo ha vendido un cupón.

El mediodía se aploma ante un sol tibio, en un barrio del polígono donde todo pasa y nada es, fuera del tiempo del cielo.

MADE IN POLÍGONO BY PEDRO SALGADO GARCÍA. 

 


 

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