Con magullones en los nudillos vueltos callos, y con la saliva un trago recurrente

tirantes las ideas equivocadas marchaban en un desfile ceremonial.

Ansioso al contemplar recorrer por el bulevar las páginas de una historia casi muerta

se justificó, y se vio tentado a sucumbir ante la tarde húmeda e indecorosa.

Era mayor el deseo de la carne humeante, que el miedo atosigante de su mente retorcida,

el recordar que el amor está sobrevalorado y el apego era un error considerado correcto

dio rienda suelta a sus más bajos instintos y abrió la puerta lujuriosa del pecado.

Con su mano sudorosa y ensolve de tabaco, le hizo un par de señas que terminaron en el callejón,

su lengua blanca por el cuello y un par de plegarias sucias culminaron una pasión pagada en 2 pesos,

termino por hacerlo sentir lleno, pero un tanto más infeliz

Un parche de nicotina, un libro de Gabriela mistral, una caminata rumbo a casa fue el ocaso de este caso y nada más.

Un pase de libertad para una vida llena de compromisos y un monótono amor.

Hola, querida … Ya llegué, donde están los chicos

Puntúalo

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