Escribe rápidamente porque sus ideas se estrellan unas con otras en su cabeza mientras sus dedos, aún temblorosos, no dan abasto oprimiendo letras y letras para poder dejar impresas todas las palabras y darles un sentido. Le costó mucho tomar la decisión pero sabe que ahora es más fácil, solo debe recordar lo que sintió en ese momento y escribirlo. Mira las manchas, aún húmedas, en su camisa y es consciente que éste no será un cuento cualquiera, será su próximo «bestseller».

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