Cuando las sombras de las hojas te hablan
Cuando ves en la oscuridad de la noche una imagen perturbadora que te habla, no pienses en la pareidolia. Porque lo escuchas.
club de escritura Fundación Escritura(s)-Fuentetaja
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Preocupaciones de un lector de Kafka Cuando ves en la oscuridad de la noche una imagen perturbadora que te habla, no pienses en la pareidolia. Porque lo escuchas.
Era una mañana como cualquier otra en el pequeño barrio de San Jacinto. Las persianas rechinaban al levantarse, los perros ladraban al compás del repartidor de pan, y el aire tenía ese aroma característico de pan recién horneado mezclado con humedad. Marta, como todos los días, regaba las plantas de su jardín mientras murmuraba una...
Recuerdo la primera vez que vi a un niño-silla. Fue durante mi primer año de profesor. Se llamaba Ezequiel Rivera Cortés y era un adolescente normal de quince años, cuya única característica a destacar era el flequillo negro que caía sobre sus ojos igual que un visillo atenúa la luz de una ventana. Al principio,...
Había habido robos en el barrio. Decían que venían maleantes y afanaban motos, bicis… y no se las volvía a ver. Aunque su bici no era una maravilla, Bruno se había comprado un candado, pero ahora no iba a tardar más de un minuto en la tienda de chucherías. No pasaría nada si la dejaba...
Mi madre tenía la costumbre de esconder dinero en sus pequeños libros. Y para explicar esta costumbre curiosísima , a quien lo pregunte, y a mí mismo, debo decir que mi madre podía fácilmente convertir la realidad en fantasía. Supongo que en el torbellino que era su alma pudo haber pretendido alguna vez una alquimia...
Amelia intenta descansar después de regresar del trabajo. No logra cerrar los ojos, la agobian los hilos negros sobre la baldosa, los pelos del perro que se convierten en ovillos, el polvo, sus propios pelos, la suciedad que crece con los días. Impotente ante la espesura que va saturando sin tregua la atmósfera de su...
Mi abuelo era de esas personas que podrían pasar toda una noche contando anécdotas que nunca ocurrieron o apropiándose de otras reales. Tenía una asombrosa capacidad de inventar. Sin embargo, aquel día parecía hablar en serio. Estaba con la cara pálida y el ceño fruncido. Nos dijo que alguien de la casa había robado su...
“Y es así como en 1984…” dejo de poner atención a la clase, mi cuerpo se encuentra presente, pero mi mente divaga muy lejos de aquí. Pienso en las tareas que me faltan por hacer, en los problemas de casa, en lo mucho que me gustaría no salir de mi cama cada mañana. Mis ensoñaciones...
Tenía ganas de visitar mi pueblo, de recorrer las calles que tanto anduve en mi juventud cuando iba al cole, a las ferias, cuando iba a la bodega, en fin. La recordaba tan vividamente, que sólo en pensar ya, estaba ahí. Quería ir de nuevo, para ver a mi único hermano varón y así, se...
El manuscrito de la única novela que Borges escribió, obviamente inédita, no lo tiene la Kodama, quien, por otra parte, nunca supo de su existencia, sino yo, bien guardado en una caja fuerte.Llegué a él, insólita e imprevistamente.Fui su discípulo, hace casi sesenta años y, además, con mi familia vivía en un edificio cercano al...
Tres veces a la semana JuanB. asistía a diálisis, hombre de vida sencilla pero plena: esposo, padre y abuelo insuperable. Sin embargo, desde su diagnóstico de cáncer de riñón, todo había cambiado. Su existencia se suscribía a horas tendido junto a una máquina de hemodiálisis. La sala de diálisis era un mundo de paredes de...