La dolorosa inocencia
Cuando me despierto, el sol entra por la ventana y todo se ve dorado. Me gusta mirar desde aquí arriba porque puedo ver la calle, allá abajo, con los señores que venden frutas y las señoras que hablan mucho. A veces me da miedo mirar, porque los gritos me recuerdan a papá. Papá siempre está...