El despertar a la vida

El despertar a la vida

Dyn RiHe

07/10/2017

Cuando Alexa dijo que si, nunca imaginó que estaría en casa de la suegra comiendo entre sollozos sopa de maíz, con un hijo llorando a coro con el perro, y un marido apuesto, encantador pero con debilidad por las mujeres y el alcohol.

Alexa era impulsiva y decidida, además poseía una belleza hipnotizante, por lo que su marido, Britaldo, no dudó en “robarla” llevarla sin el consentimiento de sus padres, a pesar de que ella tenía 14 años y él 10 años mayor; acción que provocó la furia de la madre de Alexa, quién no quiso saber nada más de ella.

Habían pasado algunos años desde que huyó pero las cosas no iban bien, Alexa estaba acostumbrada a una vida holgada y feliz, ahora solo sabía de escasez y decepción. Así que cansada de todo, acordó con su padre abandonar al marido y huir a Santa Cruz. Pero no era fácil escapar, su marido era jefe de policía, amado y respetado hasta por los delincuentes. Aún así, ella afrontó el riesgo y llenándose de valor pensó:

-¿Si el amor da tan mal pago, para qué continuar? !Huiré!…

Llegada la fecha, y en ventaja de que Britaldo tuvo que viajar a una comisión, aprovechó la madrugada para salir sigilosamente, subió a un caballo y huyó con su hijo hacia Santa Cruz.

El viaje fue largo, en las cercanías del pueblo estaba su padre esperándola, al encontrarse el regocijo de ambos fue tal que iban saludando a todos los que encontraban en el camino, entre ellos a los Jóvenes Vargas, caracterizados por su arrogancia y fiereza. Alexa no pasó desapercibida, los hermanos se ofrecieron rápidamente a acompañarlos hasta su casa, el padre de Alexa aceptó, ya que ellos eran muy respetados, especialmente por los delincuentes.

Qué alegría sintió Alexa al llegar a su casa, era como si hubiese despertado de un mal sueño, su madre Tita tuvo que aceptarla, era su única hija y Alexa prometió dedicarse a su hijo Jacobo y así fue. Un día Jacobo escapó despavorido para evitar bañarse, y llegó hasta la hacienda de San Juan, ubicada cerca del pueblo. Alexa en su desesperación tuvo que ir a buscarlo a pesar de que Tita le había prohibido pisar ese lugar.

Al llegar encontró a Jacobo montado en un caballo con galante Andrés Vargas, quién al reconocerla, le dio la bienvenida y le ofreció acompañarlos de regreso.Andrés estaba embelesado por Alexa, sin saber que su hermano Manuel también, al darse cuenta de ésto la disputa comenzó, ambos juraron robarla.

Cuando los padres de Alexa supieron de la disputa, decidieron esconder a su hija en un pueblito cerca de dónde ella huyó. Sin embargo, los hermanos la siguieron cada uno por su cuenta la madrugada que Alexa escapó con su madre. Cuando ambas mujeres hicieron un alto para descansar, apareció Andrés en un caballo blanco, presuroso tomó por la cintura a Alexa y la subió al caballo.

Los gritos de Alexa fueron escuchados por Manuel que estaba muy cerca, éste se abalanzó en una persecución hasta cercar a Andrés. Los dos hermanos sacaron revolver dispuestos a sortear la vida; sin embargo, el ruido había llamado la atención de algunos policías a caballos que estaban en las cercanías, quiénes rápidamente lograron rodear a los hermanos.

De pronto Alexa sintió un frío paralizante… ¡Britaldo! su marido daba las órdenes a los policías. Cuando él la reconoció se enfureció, primero redujo a los hermanos y luego se dirigió a ella.

¡Te he buscado por dos meses y te encuentro en medio de dos hombres! dijo sin parpadear.

– Dime ¿dónde está mi hijo? él vivirá conmigo, tú puedes irte y ser la mujer de esos dos al mismo tiempo.

Alexa empezó a temblar, sus lágrimas caían sin que hiciera sollozo alguno.

Responde! reclamó cogiéndola de los hombros.

-!No toques a mi hija! dijo Tita mientras desmontaba su caballo

-¡Ladrón, la llevaste sin permiso!

-!Cómo sea, ya es mi mujer! Replicó

Indignado Andrés escupió a Britaldo, éste se volteó con mucha furia a golpearlo, pero una ráfaga de disparos inmovilizaron a todos…

Estaban rodeados por varios hombres, todos comandados por un hombre de avanzada edad.

-¡Basta! gritó el hombre y al desmontar abofeteó a los dos hermanos

-¿Quisieron robar a su hermana? Dijo molesto, !Infelices, granujas… hoy van a saber para qué han nacido!

Todos estaban aturdidos. Entonces el hombre se dirigió a Tita:

– Mi padre te dio a mi hija para ser criada con decoro ¡primero fue robada por ese mequetrefe policía y ahora esto! ¡¿que demonios?!

¡Cálmense don David! cortó Tita. –Yo tuve a bien advertirle de la situación cuando sospeché que sus hijos nos seguirían.

Sin embargo, David cegado por la ira volteó y agarró el cuello de Britaldo.

-¿Y tú? ¡mal nacido, hoy te mueres! pero Britaldo miró fríamente al hombre y en un movimiento rápido sacó el revólver y le apuntó al pecho.

Entonces hoy moriremos los dos, respondió Britaldo con una sonrisa.

Ahora vamos a hablar con calma. -Tuve que robarla porque su madre no daba cabida a ningún acercamiento, la llevé a mi casa y le di su lugar como mi mujer. Pero un día me abandonó sin motivo ni razón.

-¡Por borracho y mujeriego! gritó Alexa -Tú me pintaste un mundo que nunca existió.

-¡Yo te amo, y te ofrecí lo que tengo! no soy rico pero en mi corazón solo estás tú, replicó Britaldo con los ojos llorosos, entonces puso en la mano de don David la pistola y la acercó a su pecho.

-Ahora, si desea ¡dispare! gritó Britaldo, mientras miraba al piso.

Don David lo empujó y le dijo:

-¡A mi no me convences, no soy hembra! Entonces miró a Alexa y le dijo:

Hija, tu decisión será respetada, él sabe ahora que soy tu padre.

Alexa confundida, subió al caballo de Tita y entre lágrimas se fue.

Por supuesto Britaldo corrió tras ella…

Seguro la convenció, o yo no estuviera contando esta historia.

Tu puntuación:

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS