Hola muchachas. Les escribe Alba. ¿Se acuerdan que les dije que quería salir, divertirme, estar con hombres? ¿Que después de diez años de rogarle a Juan que se interesara en mí había desistido de llorar y de hacerle ene mil llamadas en una noche? Pues conocí a alguien.

Coincidimos en la hamburguesería del barrio varias veces en que yo de pereza de quedarme sola viendo televisión salía a comer algo, ya tarde. Comimos como tres o cuatro veces juntos.

¿Y saben que? una noche me escribió.

-Vecina -me dijo-

-Vecino – le respondí-

– ¿Me acompaña esta noche a comer?

– ¿No es muy tarde? Ya estoy acostada. Le respondí.

Pero a poco me estaba poniendo esa minifaldita marinera que me queda tan bien. ¿Y saben qué? Apenas lo vi desde lejos me encantó. Me esperaba con un paquete de dulces que me había traído del sur. Estaba divino con su ropa de trabajo. Siempre lo había visto de ropa formal. Es ingeniero de minas y tiene que viajar constantemente. Tiene un apartamento aquí en la ciudad, pero pasa la mayor parte del tiempo en Brasil. Ya nos habíamos contado las mutuas separaciones.

Esa noche no volví a mi casa. De saludo me dio un abrazo comprometedor. Me sentí de lo más bien. Me entregó los dulces que me había traído y ya no pudimos dejar de tocarnos mientras hablábamos, mientras comíamos.

Muchachas, me dijo que me arrimaba a la casa y yo que no, que es muy cerquita y él: por nada del mundo la dejo ir sola.

Me monté a ese carro para echarme a perder. Empezamos ahí y terminamos en su apartamento encima de la mesa del comedor, de la lavadora, en la alfombra y creo que finalmente en su cama!

Nunca me habían tomado así como ese tipo me cogió. Nunca ni en en mi matrimonio ni con nadie más había sentido yo aquello, esa pasión, ese deseo.

Quedé magullada y ardida por todos lados.

Tiene un apartamento divino. Ya decorado para navidad. todo bien puesto como me gusta a mí. No podía creerlo que él mismo hubiera acomodado cada cosa tan bellamente ¡me encantó!

A la noche siguiente lo mismo me escribió a las doce un minuto para felicitarme por mis vacaciones, que en ese día en plena alboraba decembrina empezaba y me soltó:

– Veámonos ya mismo

– Pero son pasadas las doce y mañana tengo que madrugar.

-Que importa. Qué deseo tan bárbaro. Deje que me entre a su casa por la ventana – me propuso-

-Cómo se le ocurre – le dije- con mi hijo y mi hermana en la habitación de al lado.

-Entonces salga usted, que yo la recojo en la cuadra de atrás.

Eso hice. Me puse un vestido sin nada por debajo. Salté de mi ventana y trepé la reja que separa la unidad de la calle. Que pensará el vigilante que de seguro me vio.

Ahí estaba él, esperándome en su carro. Casi enloquece cuando vio que no llevaba nada debajo. Apenas si llegamos a su apartamento! otra noche de lujuria. Me devolvió al amanecer. Si aparezco en internet, lo siento, no sabía que había cámaras en el ascensor!

Al otro día me recogió frente a mi casa y no tuvimos tiempo de llegar a su apartamento. Qué peligro! menos mal su carro es de vidrios oscuros. Pudo llevarnos la policía!

Viajó hace una semana. Hemos tenido sexo por video- chat todas las noches!

Regresa hoy. Ya está en el aeropuerto. Me pidió que me vistiera de colegiala. Fui y lo compré todo divino como soy yo para esas cosas, si hasta carterita y moños para el cabello voy a usar.

Aquí estoy esperándolo. Debajo de un abrigo, mi sexi vestidito de colegiala, casi desnuda. Que problema para que todo combinara a la perfección. Ustedes saben cómo soy yo!

Pero que raro, nada que llega. Ya tengo las nalgas frías de estar esperándolo.

Aquí lo tengo en el chat. Me está escribiendo.

Me dejó un mensaje de voz. Oigan a ver que piensan.

Yo creo que me dejó plantada! Cómo esta de bueno y yo con estas ganas!

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