La delgada línea entre el miedo y la justicia. Busco un recuerdo, borroso de ese preciso momento, en el que gatillo decidió descansar sobre tu rostro, perdiste tus ojos, creyendo que sin sacrificio no hay victoria.

Qué triste sería encontrarnos en 40 años más, cobrando una pensión miserable, dos parches en los ojos y pensar que todo fue por nada, ¿será que lo hicimos tan mal?

Con tu inquebrantable honor y orgullo, levantabas escudos al andar, mientras tú vives de la calle, sin privilegios dejabas la vida pasar.

Tus ojos, ahora son mis ojos, que ya no volverán a brillar, sólo hay un hueco vacío donde antes una niña solía bailar.

No puedo no ser digna de ti, por tu sacrificio yo pude vivir, no me obligues a huir, ¿a dónde más podría ir?

¿Cómo no ser digna de ti? De tu lucha que acabó con tu vida, por la causa justa que condenaba a mi país? Todo por esa vida digna que tanto buscabas al final un abusador te la quitaba.

Seguirán mutilando al pueblo, la dignidad se hará justicia y la justicia igualdad, bailaremos entre llamas y tu nombre siempre los hará temblar.

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