El trabajo no dignifica al hombre. Lo esclaviza.

El trabajo no dignifica al hombre. Lo esclaviza.

Shannel de beras

08/06/2017

Tras 6 horas detrás de una pantalla y un teléfono la señorita Zina no puede más, necesita echar una cabezadita o algo parecido.

– Ezequiel pondré esto en lavabo. Ezequiel era el compañero de Zina un joven de 26 años de origen argentino recién llegado a Barcelona. Tenía los ojos azules celeste como si del fondo del mar se tratara.

– Qué pasa amiga, te encuentras mal ?

– No, básicamente estoy mamada, de tener que estar mintiéndole a señoras que podrían ser mi abuela, mira a esta última señora le ha llegado una factura de doscientos euros, tú te crees que eso sea posible y encima una factura estimada, yo quisiera saber estimada en qué, porque su penúltima factura de la luz fue de cincuenta y ocho euros, de verdad «Zequi», que estoy harta.

Tras ese desahogo espontáneo y sin venir mucho a cuento pero necesario para Zina, se dirige hacia el baño con cara de arcada total… dos minutos después le toca la puerta Andrea su coordinadora.

– Oye Zina pero, Por qué tardas tanto el baño.

– A ver Andrea, acaso yo te cuento el tiempo que estás en el baño, que no llevo ni cinco minutos nen ( expresión catalana) y podría estar hasta diez, porque tú no sabes cuanto yo requiero para hacer mis cosas, ni que cosas estoy haciendo. De verdad nen esto es surrealista. Tú te crees qué porque eres mi coordinadora tienes derecho a invadir mi privacidad de esa manera.

Andrea respira y se queda en silencio ya que las palabras de esa niña de 21 años le habían tocado a su ser superior, eran palabras sencillas pero llenas de verdad, fue como un deja vu para su alma, ya que eran parecidas a las que ella le dijo a su coordinadora en su momento al llegar a la empresa, se enfrento con su gran temor: convertirse en una jefa.

Las aficiones de Andrea desde niña siempre fueron ser actriz, pero su deseo de ser independiente y no captar órdenes la desviaron de su anhelado sueño, el hecho de sentirse jefa, es que no era líder y un jefe nunca es alguien independiente ya que es alguien; que se rige por normas y las normas siempre están dirigidas por alguien que no eres tú, y más en una empresa en donde sólo eres un empleado. Que triste para Andrea; una chiquilla de veintiún años le había hecho despertar de su propia mentira. Pero el ser humano peca si eso existe, de hacerle caso a su ego y no a su inconsciente y a esto Andrea responde, tras una larga pausa de auto-reflexión.

– Bueno niña de esta manera te lo digo, espabila, porque hay una cola de llamadas y no es verdad que estaremos pagando sueldo a gente, que no ayuda a crecer a la empresa.

Zina sale del baño con los ojos relajados y una sonrisa irónica.

– Por favor Andrea, me encanta la manera tan exaltada que vives la situación, relájate que de manera insípida te digo: me tienes cansá hija mía, de verdad te lo digo, me da igual las facturas, la venta cruzada, las escuchas y todos los coordinadores incluyéndote a ti. Yo en esta empresa no hago nada y no de manera literal sino en el sentido figurado, ya que físicamente me esfuerzo más de la cuenta y yo no seré una esclava moderna, sinceramente nada de esto es personal pero me caes mal, me cae mal la gente como tú, que creen que por tener un puesto superior en una empresa son superiores en calidad de persona a su compañero y déjame aclararte bonita de face que tú; eres una empleada más, que el día que no valgas te iras a la calle como una más, que vives en un circulo vicioso con tú sueldo y tu horario, que te manipula un gremio que le importa una mierda cuales son tus verdaderos deseos, la vida no es cotizar para tener una pensión es más que eso y es triste que tenga que ser yo quien te diga eso, así que por favor, permiso que recojo mis cosas y me voy, ya que el venir aquí me quita ocho horas de mi valioso tiempo que puedo emplear en escribir poesias que toquen cuerpos, no estafando abuelas que no tienen ningun sustento.

Y así sin más Zina se despidió de sus compañeros y firmo la baja en su Ett. Y aquí estoy participando en este concurso atrás de mi sueños.


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