Un muchacho espera tus sombras

Un muchacho espera tus sombras

Nicolás Vilte

24/08/2017


E
n la estación de esta desierta oscuridad,
tirado como un limón amargo,
y aplastado por la blancura de tus pies.
Un muchacho espera tus sombras.

Tengo estos huesos hechos de pena
y mi cuerpo antes de tu otoño,
no era de tiza y arena.
Tus ojos se me van,
con mi ropa y su olor,
con mis brazos y mi pecho
en el ultimo tren de esta ciudad.

Se ha ido de repente,
como el toro he nacido para el luto
y he abierto sin querer el grifo de mis ojos.
Mis manos,
sin tus manos, no son manos.
El tiempo ha perdido su inocencia
y el ultimo tren se acerca a mi final.


E
stoy a su lado,
pero al mismo tiempo no.
Somos dos charcos que arden,
algo más que dos simples personas.

El verano y sus cosas,
y el color azul de mi camisa
permanece aún reflejada en el cielo de su cuerpo.

Así la miro,
desde la ventana
como un jardín de rosas rojas.
Es algo más que un simple amor,
lo siento como una descarga de azúcar.

Mi amor está en las flores
esparcida en el polvo de mi camino.
En cualquier parte,
descubierta y observada
como un pez dorado en su caja de cristal.

No necesito perseguirla
en las noches o en el día.
Soy duro en el trabajo,
soy áspero al tacto.
Pero cuando ella me ama,
el viento de la tarde se posa en mi vida
y bailo bajo el parpado de sus ojos sin mojarme.

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