Para mamá en su nuevo universo, dónde papá  la esperaba hacía ya demasiados años.

Su vida, es decir nuestras vidas: un  «comme moi», por cada uno de sus ocho hijos.

Una paloma anidó en el pino de mi jardín, era Pifa, era ella…

«Tenemos una paloma que Pifa su nombre es, que a todas partes se asoma y nos lo cuenta después».

Así se enteraba ella de nuestras fechorías, así se sigue enterando y así nos las sigue corrigiendo…

(Qué curioso Pifa, tiene las mismas letras que Piaf me doy cuenta al escribir estas líneas) 

Un homenaje desde la emoción de su pérdida.

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